15 de febrero 2011 - 00:00
Temperley trabaja para recuperarse de un duro golpe
Un primer tiempo fatal, un descanso intermedio muy caliente y cuarenta y cinco minutos como para insinuar una leve reacción que finalmente no se concretó. Estos fueron los ingredientes que elaboraron un sábado negro para Temperley que sufrió uno de los traspiés más duros de la temporada, fue 1 a 4 ante Acassuso, justo en la previa del superclásico del Sur del sábado venidero. Lo cierto es que Temperley saltó a la cancha de Platense, donde Acassuso hace las veces de local, con un dibujo táctico poco común, un 3-5-2. Muy pronto quedó en evidencia que los intérpretes no se sentían cómodos y las consecuencias quedaron reflejadas en un 0 a 3 imposible de remontar. Esto trajo aparejado un cruce entre los referentes del plantel (Sebastián Cobelli, Ezequiel Andreoli y Lucas Hure) con el entrenador Ricardo Dabrowski y su preparador físico, Marco González, quienes habrían cuestionado la actitud de los tres experimentados jugadores durante ese primer tiempo. Como resultado, tanto Cobelli como Andreoli y Hure no salieron a jugar la segunda parte y luego se decidió que los dos primeros fueran separados del plantel y se desconoce si estarán para el clásico ante Los Andes. El leve repunte del equipo llegó al descuento a través de Pablo Azcurra y estuvo cerca de ponerse a un gol pero no alcanzó para disimular semejante escándalo. ¿Qué se dijo? Poco. Dabrowski se fue por un a puerta trasera y después apagó su celular y Sebastián Cobelli apenas alcanzó a decir, “nunca me sentí tan incómodo dentro de una cancha”.
Azcurra
Mientras tanto, el cordobés Pablo Azcurra fue uno de los pocos que habló tras el partido y mostró un costado muy sincero a la hora del análisis. “Cuando un partido se da de esta manera, no hay nada que se pueda rescatar como positivo. Nos equivocamos mucho en el primer tiempo y quedamos tan abajo en el marcador que el empate se puso inalcanzable”, indicó. “Después, en el segundo tiempo, mejoramos un poco, hicimos el gol y hubo una jugada en la que el árbitro no vio un penal, pero al toque nos hicieron el cuarto y todo se terminó. Nos quedamos con mucha bronca porque veníamos bien y queríamos llevarnos algo, aunque sea un punto, para seguir sumando”, agregó. “Todavía no puedo entender que fue lo que nos pasó. Ahora, hay que hablar mucho, trabajar y pensar que hay que afrontar el clásico con todo por todo lo que significa”, dijo el mediocampista. En la primera rueda, allá en el Gallardón, la fiesta fue toda celeste. Esa tarde el equipo del Ruso Dabrowski redondeó una de sus mejores actuaciones y cerró la historia del clásico con un lapidario 3 a 0. Claro que ahora la situación parece presentarse distinta, con un Temperley cargado de conflictos internos y un rival que viene de cortar una racha adversa muy importante. De todas maneras, ayer mismo el plantel gasolero puso en marcha la semana de trabajo previa al compromiso más esperado del semestre y lo hizo con una rutina física exigente para los que no fueron de la partida ante Acassuso y un regenerativo para los supuestos titulares. Supuestos, porque nadie imagina la medida que tomará el técnico tras la falsa actuación del sábado pasado.