Sin dudas, la temporada que acaba de terminar de la B Metropolitana fue por demás irregular para Tristán Suárez, con la particularidad de haber arrancado con una dupla técnica, que luego se disolvió con la salida nunca debidamente aclarada de Vicente Stagliano, mientras Daniel Eduardo Bazán Vera iniciaba su primera experiencia como entrenador al frente de un plantel profesional. Los resultados siempre mantuvieron al equipo en una posición expectante, con la chance de meterse en zona de Reducido, a pesar de los constantes cambios en la formación y la promoción a la Primera de los pibes del club.
Más allá de los rendimientos futbolísticos, hubo una cierta expectativa y el objetivo de clasificar al Reducido parecía estar cerca. No obstante, el haber sacado un punto de los últimos 21 disputados, con seis derrotas y apenas un empate (el 1 a 1 con Atlanta en Villa Crespo), lo relegó de tal manera, que quedó demasiado lejos de esa chance. Además, los últimos tres partidos que disputó ante sus hinchas en el estadio 20 de Octubre fueron caídas, de esas que duelen, como el 0-4 que le propinó Colegiales.
Ya de vacaciones y con la vuelta prevista para fines de este mes, la dirigencia habría ratificado la continuidad de Bazán Vera como DT (tiene contrato vigente), quien tendrá la responsabilidad de armar por primera vez su equipo. Se apunta a mantener una base con los juveniles que ya debutaron o venían entrenando con la Primera y que lleguen algunos refuerzos de jerarquía para cubrir puestos puntuales.
Ya se desvinculó el experimentado arquero Nicolás Tauber, el que fue “borrado” por el técnico, para que terminen atajando los chicos Elías Fretes y Mauricio Grande. También Claudio Galeano, ya que el mediocampista fue contratado por Unión San Felipe, por lo que jugará en la Segunda División de Chile. Y además, el delantero Franco Toloza fue cedido a préstamo a Germinal de Rawson, el elenco chubutense que milita en el Torneo Federal B.