El encuentro sirvió para descomprimir la bronca que existía en el barrio, pero la postura final se tomará en asamblea, con todos los vecinos.
Héctor Mazzei, presidente de la Junta de Vecinos Independientes de Claypole (JUVEICLA), que participó de la audiencia, confió que "nos han pintado un panorama hermosísimo y un futuro prometedor, pero con buenas intenciones no alcanza, por lo que nos mantendremos en estado de alerta".
"La localidad está menos diez, no es sólo el problema de la basura lo que hay que resolver, tampoco tenemos agua potable ni cloacas, por lo que convivimos en la calle con las aguas que provienen de los pozos ciegos", explicó.
El dirigente barrial, que hace más de 40 años vive en esta ciudad, aclaró que "no queremos poner palos en la rueda, pero defendemos nuestro hábitat y pretendemos vivir mejor, más dignamente".
La colocación de los containers en el lugar lo convirtieron rápidamente en un punto de referencia y rápidamente carritos, camiones y la gente tiraron allí sus residuos, convirtiendo al lugar en un basural.
Residuos domiciliarios, resto de podas, chatarra, animales y el desperdicio que arrojaban algunas pollerías -según denuncian los vecinos-, terminaron convirtiendo el lugar en un enorme foco infeccioso que ataría roedores y alimañas de todo tipo.