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21 de julio 2026 - 14:01
Problemas para Tesla: un vehículo autónomo chocó contra un arbol y culpan a un humano

El accidente ocurrió en Houston, Estados Unidos, mientras un operador remoto intentaba sacar un robotaxi de una calle sin salida. Es el tercer choque registrado por Tesla.

Tesla reconoció un nuevo accidente protagonizado por uno de sus robotaxis en Estados Unidos, luego de que un "Model Y" chocara contra un árbol en una calle residencial de Houston. Según explicó la empresa a través deun comunicado, el vehículo no estaba siendo conducido por el sistema de inteligencia artificial en el momento del impacto, sino por un operador humano que tomó el control de forma remota.

El incidente quedó registrado ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) y se convirtió en el tercer choque vinculado a la flota autónoma de Tesla. Aunque no hubo heridos ni daños de gravedad, el episodio volvió a poner el foco sobre los límites de la conducción remota y el desarrollo de los sistemas de autonomía total.

De acuerdo con la información presentada por la compañía, el accidente ocurrió en mayo, cuando el robotaxi quedó atascado en una calle sin salida de Houston. Ante la imposibilidad del sistema para continuar el recorrido, un supervisor remoto intervino para intentar sacar el vehículo del lugar.

Durante la maniobra, el automóvil avanzó por una pendiente cubierta de césped y terminó impactando contrala base de un árbol que había sido talado (tocón) que estaba oculto. Tesla precisó que el coche circulaba a poco más de 3 kilómetros por hora y que el golpe solo provocó daños materiales menores, sin necesidad de asistencia mecánica ni activación de los airbags.

El informe también marcó un cambio en la política de comunicación de la empresa. Por primera vez, Tesla identificó públicamente que el conductor involucrado en el accidente era un “operador remoto”, una figura cuya participación había evitado detallar en incidentes anteriores.

El caso de Houston no es un hecho aislado. Según los datos difundidos por la compañía, ya se registraron otros dos accidentes en los que la intervención humana a distancia terminó en una colisión. En julio de 2025, un teleoperador aceleró un vehículo que había quedado detenido y lo estrelló contra una valla metálica a 13 kilómetros por hora.

Meses después, en enero de 2026, otro robotaxi chocó contra una barrera temporal de obras luego de que un supervisor solicitara ayuda para completar la navegación. En esa ocasión, el automóvil circulaba a 15 kilómetros por hora y tampoco se reportaron víctimas.

Los tres incidentes ocurrieron en contextos de baja velocidad y sin tráfico intenso, pero alimentaron las dudas sobre la viabilidad de la teleoperación como respaldo para los sistemas autónomos. Especialistas del sector señalan que conducir un vehículo a distancia implica desafíos vinculados con la latencia de las comunicaciones, la limitada percepción del entorno y la ausencia de referencias físicas directas.

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Hasta hace poco, Tesla mantenía bajo reserva los detalles de los accidentes protagonizados por sus robotaxis. La empresa sostenía que publicar esa información podía ocasionarle perjuicios económicos, aunque la presión regulatoria y la política de transparencia adoptada por competidores como Waymo, Zoox y May Mobility terminaron forzando la divulgación de los reportes.

El episodio de Houston vuelve a exponer uno de los principales obstáculos que enfrenta la industria de la conducción autónoma. Mientras algunas compañías buscan reducir al mínimo la intervención humana, Tesla continúa permitiendo que operadores remotos asuman el control total del vehículo en determinadas situaciones, una estrategia que todavía genera interrogantes sobre la seguridad y el futuro de los robotaxis.