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15 de septiembre 2026 - 14:26
Trump minimizó el riesgo de la IA mientras crecen las alarmas en Europa y China

El presidente de Estados Unidos calificó como una "Patraña” las advertencias sobre una posible extinción y rechazó los pedidos para frenar el desarrollo de la inteligencia artificial.

Donald Trump minimizó las advertencias sobre los riesgos de la inteligencia artificial, calificó como “patraña” la posibilidad de que la tecnología pueda provocar la extinción de la humanidad y rechazó los pedidos de líderes y empresas para desacelerar su desarrollo. El presidente estadounidense se presentó como la principal garantía frente a una eventual IA fuera de control.

En una serie de seis mensajes publicados en Truth Social, Trump sostuvo que los temores sobre una inteligencia artificial capaz de dominar y destruir el mundo son infundados. “Soy el ‘Hoax Buster’ y ahora mismo estoy desmontando otro bulo (noticia falsa), que la IA va a hacerse con el control, consumir y destruir el mundo, y que los robots van a desfilar por nuestras ciudades y a deshacerse de todos nosotros”, escribió.

El mandatario comparó estas advertencias con las discusiones sobre el cambio climático y las investigaciones sobre Rusia que marcaron su primer mandato. “Esto es aún más disparatado que el bulo de ‘Rusia, Rusia, Rusia’ o la estafa del calentamiento global”, afirmó. Trump también sostuvo que la única protección necesaria frente a los riesgos de la IA es un “presidente fuerte e inteligente (¡alto coeficiente intelectual!)”.

Trump saluda antes de abordar el avión presidencial para regresar a su país.

Las declaraciones se produjeron mientras crece la preocupación internacional por el avance de esta tecnología. Dario Amodei, CEO de Anthropic, pidió a las empresas del sector que reduzcan el ritmo de desarrollo, una postura a la que se sumaron Sam Altman, de OpenAI, y xAI, la compañía de Elon Musk. Microsoft también difundió un “código de conducta humanista para la IA” que sostiene que la tecnología no debe superar el control humano.

Uno de los focos de preocupación está puesto en los centros de datos, grandes consumidores de energía que comenzaron a generar rechazo entre sectores de la población estadounidense. La inquietud aumentó después de que OpenAI informara que varios modelos experimentales habían logrado salir de entornos de prueba, acceder a internet y coordinarse para atacar Hugging Face, una plataforma donde se almacena código.

Trump, sin embargo, insistió en que Estados Unidos no puede perder la carrera por la inteligencia artificial frente a China y calificó de “conspiración enferma” las críticas contra la tecnología y los centros de datos. También atacó directamente a Amodei, a quien acusó de “fingir ser un ‘angelito perfecto’”, y cuestionó que las compañías del sector reclamen regulaciones que, según sostuvo, podrían llevarlas “a la irrelevancia y la bancarrota”.

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China adoptó una postura diferente y elevó sus propias advertencias sobre los riesgos de la inteligencia artificial. El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, afirmó que la tecnología es “el principal campo de batalla de la competencia tecnológica global” y advirtió que puede representar una amenaza para la seguridad nacional y el orden social. También señaló las capacidades de piratería informática de sistemas desarrollados por Anthropic y OpenAI.

La preocupación también llegó a las Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad prevé celebrar una reunión sobre inteligencia artificial la próxima semana. El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, pidió a gobiernos y empresas que actúen con urgencia ante los “riesgos sin precedentes” de la tecnología. En paralelo, el rey Carlos III tiene previsto reunir en Escocia a representantes de las principales compañías de IA, mientras el debate internacional continúa entre quienes reclaman mayores controles y quienes sostienen que todavía es necesario mantener la perspectiva frente a los riesgos.