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25 de noviembre 2012 - 08:04
Antártida Argentina, un paseo de verano
La época veraniega que se aproxima es la única posible para hacer turismo en la Antártida. Aunque casi todo el tiempo se deberá estar en el crucero que se acerca al continente blanco, esta aventura única e irrepetible será inolvidable
Quien se enfrenta con la Antártida, esa porción en el Polo Sur, estará frente a un mundo diferente y nuevo. Un mundo de naturaleza agreste y sobrecogedora. Una fauna única, un aire absolutamente puro y uno de los pocos lugares del mundo donde están prohibidas las armas.

Pero veamos qué dice la historia: el navegante español Gabriel de Castilla zarpó de Valparaíso en marzo de 1603 al mando de tres naves en una expedición encomendada por su primo hermano el virrey del Perú, Luis de Velasco y Castilla, para reprimir las incursiones de corsarios holandeses en los mares al Sur. Al parecer esa expedición alcanzó los 64° de latitud Sur. No se han hallado aún en archivos españoles que confirmen la latitud alcanzada y las tierras avistadas; sin embargo, el relato del marinero holandés Laurenz Claesz (en un testimonio sin fecha, pero probablemente posterior a 1607), documenta la latitud y la época. Claesz declara que él “ha navegado bajo el Almirante don Gabriel de Castilla con tres barcos a lo largo de las costas de Chile hacia Valparaíso, y desde allí hacia el estrecho de Magallanes, en el año de 1604; y estuvo en marzo en los 64 grados y allí tuvieron mucha nieve. En el siguiente mes de abril regresaron de nuevo a las costas de Chile”.


Otro documento holandés, publicado en Amsterdam en tres idiomas en 1622 afirma que a los 64º S hay tierra “muy alta y montañosa, cubierta de nieve, como el país de Noruega, toda blanca, que parecía extenderse hasta las islas Salomón”, lo que evidentemente confirma un avistamiento previo a la publicación.


En los mapas de la época, la Antártida y Australia formaban parte de un inmenso continente conjetural llamado (Terra Australis Incognita), el primero en descubrir la existencia de un mar que separaba a América de la posible Terra Australis Incognita fue el español Francisco de Hoces motivo por el cual el mar por él recorrido es llamado mar de Hoces (aunque aún es frecuente en la cartografía la denominación pasaje de Drake para referirse al mismo).


El 30 de abril de 1606 Pedro Fernández de Quirós tomó posesión de todas las tierras del Sur hasta el Polo para la Corona de España en la isla de Espíritu Santo en Vanuatu, a la que llamó Australia del Espíritu Santo pensando que era parte de la Terra Australis Incognita.


En el siglo XVIII, la península Antártica y los archipiélagos de las Antillas del Sur eran frecuentemente visitados por cazadores de focas españoles e hispanoamericanos, quienes sin embargo ocultaban los territorios en cuestión para evitar la competencia (en especial de los ingleses). La presencia de estos cazadores está atestiguada por el encuentro de restos de sus refugios en las costas orientales de la península Antártica.


El 2 de enero de 1904 la Argentina adquirió la estación meteorológica instalada por el escocés William Speirs Bruce, en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, en la que había quedado una dotación de seis hombres realizando observaciones científicas. En ella se instaló un observatorio meteorológico, donde funcionaba también una oficina de correos. Tal observatorio devino en la Base Orcadas, el establecimiento humano permanente más antiguo existente hoy en todo el territorio antártico.


La corbeta ARA Uruguay volvió a la Antártida en 1905 (zarpó el 10 de diciembre de 1904) para relevar a la dotación argentina de las Orcadas del Sur y dirigirse a la isla Decepción y luego a la isla Wiencke en busca de Jean-Baptiste Charcot, cuya expedición francesa (1903-1905) se creía perdida. En agradecimiento a la colaboración argentina con su expedición, Charcot bautizó a un grupo insular como islas Argentina. Una de esas islas fue nombrada como isla Galíndez en homenaje al capitán de la corbeta, Ismael Galíndez, y otra fue denominada isla Uruguay, en homenaje a la corbeta.