En música, se podrá disfrutar de shows a cargo de la Orquesta Juan de Dios Filiberto, entre una serie de artistas de primera línea que contará con la actuación de Vicentico en su cierre, pero habrá muchos más y del mismo prestigio, en una sucesión de hechos culturales que tendrán su broche de oro el domingo 13 de noviembre, con el mencionado Vicentico en un show multitudinario en el Parque Municipal Azul.
En el segmento teatro, además de sendos talleres de comicidad e improvisación, a cargo de Christian Forteza y Osqui Gusmán respectivamente, se presentarán múltiples y variadas obras como Apátrida, de Rafael Spregelburd; Desastres, del grupo cordobés Cirulaxia Contra Ataca Teatro; El Centésimo Mono, con dramaturgia y dirección de Osqui Guzmán; La Familia Argentina, de Alberto Ure y dirigida por Cristina Banegas; Souvenir, de Stephen Temperley, y Epopeya L’Aeropostale, espectáculo de teatro y música con la participación de la prestigiosa pianista argentina Marcela Roggeri, el clarinetista francés Florent Heau y el actor Jean-Pierre Noher.
Un pueblo, un festival
Más allá de los artistas consagrados que completan la programación, el encuentro plasma el trabajo local que se desarrolla a lo largo del año. La premisa es que una ciudad puso en marcha un verdadero motor del desarrollo y gestión participativa, comunitaria, pública y privada, que se lleva adelante con mucho compromiso. Y esta consigna se refuerza día a día en la comunidad, para generar la mejor producción posible con vistas al Festival.
El Festival Cervantino de la Argentina nació en el año 2007 para celebrar el reconocimiento que los azuleños recibieron por parte del Centro Unesco Castilla-La Mancha. Esta oportunidad permitió promover un modelo de desarrollo local basado en la cultura, la educación, el patrimonio y la participación comunitaria. Azul, Soy Quijote excede ampliamente lo hispanista y literario. Es un proyecto superador, donde la cultura adquiere su real significado, universal y movilizador.
Un paseo a la ciudad de Azul siempre es gratificante por sus bellezas y su gente, una ciudad de armónica belleza, equilibrada y rodeada por campos cultivados impactantes y, por supuesto, las hermosas sierras, pero en estas dos semanas, gracias al Festival adquiere una dimensión universalista y que hace centro en la cultura.