A pocos kilómetros de distancia de la capital provincial, se encuentran las hermosas Lagunas de Yala y las mágicas Termas de Reyes, que constituyen otras paradas obligadas para los amantes del aire libre.
Tierra de tradiciones
Desde los desolados paisajes de La Puna, pasando por la tierra rica en tradiciones de la Quebrada, y la permanente primaveral región de los Valles, hasta alcanzar a vislumbrar la otra caja de Jujuy, las Yungas, plena de verdes y frescura, esta provincia no tiene desperdicios.
Salinas, volcanes, aguas termales, lagos cargados de flamencos, tropas de guanacos y vicuñas, son apenas algunos de los aspectos diferenciales existentes dentro del territorio.
Sin embargo, cada pieza es unida al resto por un mismo lazo, la cultura regional.
En Jujuy la cultura se lleva a flor de piel. No se encuentra sólo en la infinidad de museos, talleres y mercados artesanales, yacimientos arqueológicos y ruinas, sino que puede verse en cada lugareño, apreciarse en cada festividad y sentirse en cada paso que se dé por sus calles.
Cabalgatas, trekking, pesca deportiva, paseos con llamas, visitas arqueológicas, avistaje de flora y fauna, turismo termal, constituyen una muestra de la amplia gama de opciones en estas tierras jujeñas, a la que se suman magníficas excursiones hacia la Quebrada de Humahuaca, Salinas Grandes, Lagunas de Yala, Termas de Reyes y muchísimas más.
En la región de los Valles Templados, rodeada por montañas, se alza la ciudad capital San Salvador de Jujuy, principal punto de partida en los recorridos por la provincia.
Tradicionalista y de estilo colonial, esta localidad conserva históricas construcciones en contraste con modernas instalaciones que vigorizan el turismo en la zona.
Reconocido por su turismo religioso y cultural, Jujuy recibe durante todo el año una gran afluencia de visitantes que llegan durante todo el año. Con un clima variante y un paisaje vestido de montes, verdes planicies y relucientes cursos de agua, esta provincia aparece, además, como un espacio ideal donde desarrollar actividades al aire libre, paseos contemplativos y safaris fotográficos.
Así, su belleza natural se une a su contenido cultural, haciendo de la ciudad capital un destino turístico inevitable.