En tanto, en Tilcara y Humahuaca , si bien existen la posibilidad de paseos cortos, en tiempo y distancia, lo más atrevido es comenzar desde allí una marcha de entre 3 y 5 días a través de la Serranía del Zenta por la Ruta del Paisaje para arribar a Valle Grande o San Francisco, pleno corazón de las Yungas, a unos 200 kilómetros de San Salvador de Jujuy, que se pueden cubrir tranquilamente en vehículo.
El trekking y el mountain bike cuentan a su favor con que no precisa un circuito predeterminado, aunque es posible armarlo antes de salir, ya que cualquier sendero por los alrededores de la ciudad capital, o alrededor de los Diques a 30 kilómetros de San Salvador, es posible encontrarlo y completarlo.
Pero los que gustan de sentir la tierra bajo sus pies, la Quebrada y la Puna tienen más para ofrecer, pero en estos casos es aconsejable prepararlos debidamente y, en lo posible, contar con un guía baqueano.
Sin dudas que volar en parapente brinda un punto de vista realmente diferente. En Jujuy hay cuatro puntos de lanzamiento bien identificados y cada uno con sus bondades.
Uno está ubicado en La Almona, el segundo en Jaire, el tercero se encuentra frente a la localidad de Volcán, pórtico de entrada a la Quebrada de Humahuaca y la cuarta es el Cerro Negro, custodio de la villa veraniega de Ticara.
Aunque parezca tranquilo y apacible, el golf es otra alternativa y quienes practican este deporte en su tierra de origen, saben que no hay nada más atrapante que desafiar fairways y greens desconocidos.
La otra cara
Si en la Quebrada y La Puna la paleta de cualquier pintor puede se sonrojará en las Yungas si el verde esmeralda es el que manda y sin condicionamientos.
Rodeadas de bosques pedemontados donde innumerables especies arbóreas y arbustivas y una exótica fauna son los principales protagonistas, se presentan ciudades como San Pedro de Jujuy, Fralle Pintado y Libertador General San Martín sostenidas por el empuje de diferentes cultivos entre los que prevalece la caña de azúcar.
A medida que se asciende por las serranías de Callegua- asiento del Parque Nacional homónimo- , la imagen del tablero de ajedrez que se extiende a lo largo y ancho del Valle del San Francisco no hace más que sorprender al viajero por sus diferentes tonos de verde. Y recorrer la Ruta Provincial 83, hacia el Noroeste, para conocer los pequeños pueblos de San Francisco, Pampichuela, Valle Grande y Valle Colorado no es más que conocer otro mundo que transita a otro ritmo, el ideal para vivir el día a pleno.