Ubicado a 26 kilómetros de la ciudad de Ushuaia y a 1.400 metros sobre el nivel del mar, es uno de los cerros más emblemáticos de los Andes Fueguinos, junto con el monte Olivia.
Esto se debe por un lado a que es una de las elevaciones con mayor altura de la parte argentina de la isla, y por el otro a su cima casi plana, coronada de hielo y nieve durante todo el año.
El glaciar da origen al río Cotorras, de una belleza indescriptible, al igual que el ambiente que lo rodea.
A pesar de su cercanía a la ciudad, es un sitio increíblemente agreste y solitario, que depara más de una sorpresa en cada excursión.
En esta zona es muy factible cruzarse con una tropilla de guanacos, una pareja de cóndores y hasta un desconfiado zorro colorado.
Esto se debe a que el valle que rodea al cerro es de difícil acceso, puesto que se encuentra enmarcado entre montañas sin senderos y es custodiado por un bosque cerrado que no revela fácilmente sus secretos.
Luego de pasar por esta zona, se llega hasta el hielo milenario, donde se aprecia el glaciar desde arriba y desde adentro. En el borde mismo de esta masa de hielo se forman cuevas a las que se puede ingresar durante gran parte del año, si se toman las debidas precauciones.
Una vista inolvidable la ofrece el recorrido que comienza en las inmediaciones del Centro Invernal Altos del Valle, criadero de perros nórdicos, siberianos y alaskan Huskies, desde donde parte un sendero apenas esbozado que se interna en el bosque, ascendiendo continuamente hasta alcanzar el límite de la vegetación arbórea.