Geely avanza para quedarse con el equipo de Alpine en el WEC y también analiza comprar la escudería de F1. Qué implica la operación para el futuro de Franco Colapinto.
Geely avanza para quedarse con el equipo de Alpine en el WEC y también analiza comprar la escudería de F1. Qué implica la operación para el futuro de Franco Colapinto.
Una negociación millonaria puede cambiar el futuro de Alpine y, con ello, abrir un nuevo escenario para Franco Colapinto en la Fórmula 1. El Grupo Geely, uno de los gigantes de la industria automotriz china, avanza para quedarse con el programa de resistencia de la marca francesa en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) y, al mismo tiempo, mantiene la mira puesta en la escudería de Enstone.
La primera operación está más avanzada. Renault confirmó su salida del WEC al finalizar la temporada y Philippe Sinault, director de Signatech, la estructura que lleva adelante el proyecto de Alpine en la categoría, reconoció que las conversaciones por el futuro del equipo avanzan. El plazo para definir la inscripción del proyecto para 2027 vence el 26 de noviembre.
El acuerdo no sería un simple cambio de dueño. Renault conservaría la propiedad intelectual del prototipo, mientras que Geely podría hacerse cargo de la estructura junto con Signatech, que aporta el personal y la experiencia acumulada durante más de una década en el campeonato.
El interés del grupo chino va más allá del WEC. Según trascendió, Geely también analiza comprar la escudería de Fórmula 1, una operación que le permitiría ingresar a la máxima categoría a través de una estructura ya existente.
En los últimos meses, Alpine recibió dos propuestas concretas. La primera, presentada en diciembre de 2025, fue de 1.500 millones de euros y terminó rechazada. Antes del Gran Premio de Italia, en Monza, llegó una segunda oferta, de 2.100 millones, que tampoco prosperó.
En este escenario, Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, habría señalado ante inversores que una eventual venta debería partir de una valoración cercana a los 3.000 millones de euros. De todos modos, el propio italiano aseguró que actualmente no existe una decisión de vender el equipo.
El movimiento de Geely se da en un contexto en el que varias empresas asiáticas analizan su desembarco en la Fórmula 1. El conglomerado chino ya tiene presencia en la industria mundial a través de marcas como Volvo, Lotus, Polestar, Zeekr y Link&Co, además de participaciones en otros fabricantes.
Para Alpine, mientras tanto, la situación no implica por ahora un cambio de propiedad. El equipo continúa con su proyecto deportivo y prepara la temporada 2027, aunque el interés de un grupo de semejante dimensión abre una negociación que podría modificar el futuro de la escudería.
La posible venta también genera interrogantes alrededor de Colapinto, que actualmente comparte equipo con Pierre Gasly.
El argentino cuenta con un contrato vigente con Alpine luego de haber llegado a la escudería en 2025 cedido por Williams por un período de cinco años. Gasly, por su parte, tiene contrato con el equipo hasta 2028.
Por eso, una eventual venta de Alpine no significaría automáticamente un cambio en la dupla de pilotos. Un nuevo propietario debería afrontar los compromisos contractuales existentes y cualquier modificación tendría que ajustarse a esos acuerdos.
El escenario, de todos modos, podría abrir una nueva etapa para Colapinto si Geely finalmente concreta su desembarco en la Fórmula 1. Por ahora, no existe una confirmación de que la operación por la escudería de Enstone vaya a concretarse, pero el avance de las negociaciones por el proyecto del WEC muestra que el fabricante chino ya está buscando una mayor presencia dentro del automovilismo internacional.
La situación se suma a otro movimiento de la industria china: BYD también evalúa ingresar a la Fórmula 1, aunque con un proyecto diferente y con la posibilidad de construir una estructura desde cero. Mientras tanto, Geely analiza la alternativa de entrar a la categoría comprando un equipo que ya forma parte del campeonato.
Para Colapinto, la clave estará en qué decisión tome finalmente Alpine sobre su estructura deportiva y, eventualmente, quién quede al frente del proyecto. Por ahora, el contrato del argentino representa el principal respaldo ante una eventual modificación en la propiedad del equipo.