La conquista tuvo un valor especial porque, según familiares de los integrantes del plantel, se trata de la primera consagración mundial de la Selección Argentina de básquet para atletas con síndrome de Down.
El título llegó después de un antecedente muy cercano: en 2025, el equipo había sido subcampeón en una competencia disputada en Italia, por lo que esta coronación en Hungría significó una revancha deportiva enorme.
El plantel argentino estuvo compuesto por 12 jugadores, con edades que van de los 18 a los 41 años, y con representantes de distintas partes del país, entre ellas Córdoba, Buenos Aires, Tucumán y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La actuación nacional no solo dejó una copa, sino también una fuerte muestra de crecimiento para el deporte adaptado argentino, que volvió a tener una presencia destacada en una competencia internacional.
El logro también fue resultado del trabajo de los atletas, entrenadores, familias y de la propia FADASD, que acompaña el desarrollo deportivo de personas con síndrome de Down en distintas disciplinas.
Argentina cerró así una participación inolvidable en Hungría: campeón mundial, invicto y con una final ganada ante Turquía, en una nueva página de gloria para el deporte argentino.