Alcaraz y Sinner han sido, sin discusión, los grandes dominadores del circuito durante el último año y medio. Este será su 16° enfrentamiento, con ventaja para el español por 10-5, pero la tendencia reciente es más pareja: las últimas seis veces que se cruzaron fue en finales -Pekín 2024; Roma, Roland Garros, Wimbledon, Cincinnati y US Open 2025- y cada uno se quedó con dos Grand Slams esta temporada. Alcaraz celebró en París y Nueva York; Sinner en Melbourne y en La Catedral del tenis.
Un choque con expectativa
El choque genera máxima expectativa en Turín, donde el público es abiertamente parcial a favor del italiano. Sinner juega en casa y lo sabe: “Tengo la fortuna de tener al público conmigo. Jugar en Italia es especial”, dijo tras su clasificación. Alcaraz, entre risas, pidió: “Espero que al menos tres o cuatro me alienten”.
En la previa, el número 1 inclinó el favoritismo hacia su rival: “Diría que Jannik es el favorito. Jugar contra él en pista cubierta es uno de los desafíos más difíciles que tenemos hoy en el tenis. Lleva una racha impresionante y, con su público, es aún más complicado”. De todos modos, advirtió estar preparado para el reto: “Estoy listo para jugar un gran partido”.
El duelo también tiene un valor histórico para España. Solo dos tenistas de ese país lograron ganar este torneo: Manuel Orantes en 1976 y Álex Corretja en 1998. Ni Rafael Nadal, Juan Carlos Ferrero ni David Ferrer -todos finalistas alguna vez- pudieron alzar la Copa de Maestros. Alcaraz sabe lo que significaría: “Sería fantástico poner mi nombre junto al de ellos”.
Ambos llegan invictos y con la posibilidad de llevarse un premio récord de 5.071.000 dólares. Y lo que es más importante: la chance de cerrar una temporada dominante en lo más alto, en un enfrentamiento que ya se vive como el “nuevo clásico” del tenis mundial.
Turín, una vez más, tiene la final soñada. Y el deporte, un espectáculo garantizado.