DI María, el gran protagonista
Tras la reanudación, Central comenzó a acomodarse y encontró en Di María al protagonista de la remontada. El campeón del mundo marcó primero el empate con un espectacular tiro libre. Su remate fue hacia el palo defendido por Muslera, pero llevó una potencia que hizo imposible cualquier reacción del arquero uruguayo.
El equipo dirigido por Almirón no se conformó y antes del descanso consiguió dar vuelta el resultado en una acción que desató las protestas de Estudiantes. Luego de la intervención del VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal por una infracción de González Pírez sobre Copetti.
La decisión provocó el enojo del conjunto platense, pero el fallo se mantuvo y nuevamente apareció Di María. El rosarino se hizo cargo de la ejecución y engañó a Muslera con una definición precisa para establecer el 2-1 con el que Central se marchó al entretiempo.
Las discusiones arbitrales continuaron durante el complemento. Estudiantes reclamó que Verón, jugador de Central, debía recibir una segunda tarjeta amarilla por una infracción cometida sobre el sector derecho. Herrera decidió no amonestarlo y, poco después, Almirón resolvió reemplazar al futbolista, que había ingresado para disputar la segunda mitad.
Retroceso
Central modificó entonces su postura. A diferencia del ritmo ofensivo mostrado durante el primer tiempo, el Canalla retrocedió y le cedió la iniciativa a Estudiantes. El Pincha tuvo mayor posesión y adelantó sus líneas en busca del empate, pero no consiguió transformar ese dominio en situaciones claras frente al arco.
Almirón profundizó su estrategia defensiva con el correr de los minutos, reforzó la última línea y prescindió de algunos atacantes, mientras su equipo esperaba alguna oportunidad para liquidar la final mediante un contraataque.
Sobre el cierre llegó otro momento de máxima tensión. Los jugadores de Estudiantes volvieron a reclamar contra Herrera al considerar que había existido una mano dentro del área de Central. Desde el conjunto platense entendieron que la acción, como mínimo, debía ser revisada mediante el VAR, pero el juego continuó.
Con Estudiantes completamente lanzado al ataque, llegó la sentencia. En la última acción, hasta Muslera fue al área rival para buscar el empate. Central recuperó la pelota y aprovechó los espacios para salir rápidamente de contra. Julián Fernández culminó la jugada con un golazo y estableció el definitivo 3-1.
Final polémico
La conquista encendió definitivamente una final que ya venía cargada de tensión. Inmediatamente después del gol se produjeron fuertes encontronazos entre futbolistas de ambos equipos que terminaron con expulsiones.
El tumulto continuó hacia la zona de los vestuarios, adonde corrieron los jugadores para seguir con la disputa. En medio del caos, Juan Sebastián Verón bajó al campo de juego y ordenó la retirada del equipo platense antes del pitazo final.
Así terminó una Supercopa Internacional que tuvo goles, remontada, intervenciones del VAR, reclamos arbitrales y un cierre caliente. Rosario Central aprovechó sus momentos, contó con un Di María determinante y terminó celebrando en Santiago del Estero un nuevo título para sus vitrinas.