Asimismo, en lo respectivo al objetivo de acumulación neta de reservas para 2026, fijado en US$8.000 millones, estimaciones de la consultora Analytica indican que el BCRA se ubica por encima de la meta, alcanzando los US$9.000 millones.
A diferencia del desempeño cambiario, las cuentas públicas se presentan como el área de mayor complicación para las metas del acuerdo. Para 2026, el programa exige un superávit primario del 1,4% del Producto Interno Bruto (PBI). Sin embargo, durante el primer semestre del año el Gobierno obtuvo un 0,6% del PBI, ubicándose apenas por debajo de la meta semestral del 0,7% del PBI.
Este desvío respondió a la postergación en la presentación de la declaración jurada del impuesto a las Ganancias para personas humanas, la caída generalizada de la recaudación derivada de la baja de tributos y el nivel de actividad económica.
Para intentar blindar el superávit, las autoridades asumieron compromisos durante la segunda revisión, tales como postergar la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) hasta el 1 de noviembre, incrementar la recaudación por impuestos específicos y profundizar la focalización de subsidios al transporte.
La visita técnica retoma las pautas marcadas a fines de julio por la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en su paso por el país, donde instó a volcar el dinamismo de sectores clave como la minería, el petróleo y el gas hacia rubros relegados como la construcción, la logística y los servicios.
Además, la titular del organismo hizo hincapié en la necesidad de despejar trabas de infraestructura, abaratar y facilitar el acceso al crédito, y fortalecer el mercado de capitales en el país.