La auditoría del FMI se concentra en dos metas centrales: el resultado fiscal y la acumulación de reservas. En el frente fiscal, el Gobierno logró superar el objetivo acordado. El superávit primario alcanzó el 1,4% del PBI, por encima de la meta del 1,3%, aunque quedó por debajo de la expectativa oficial, que apuntaba al 1,6%.
Acumulación de reservas
Más complejo es el panorama en el frente externo. La acumulación de reservas no alcanzó el nivel comprometido y obligará al Gobierno a solicitar un waiver por el incumplimiento.
Según estimaciones privadas, el desvío rondaría los US$11.000 millones, aunque desde el Ejecutivo destacan que el Banco Central retomó las compras de divisas a comienzos de 2026 y ya habría sumado cerca de US$1.300 millones.
Si la Argentina supera la revisión -algo que en el Gobierno dan prácticamente por descontado-, el FMI habilitará un desembolso de US$1.000 millones, clave para reforzar las reservas en un contexto de transición del programa económico.
La revisión coincide además con la discusión por la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), otro de los compromisos asumidos por el país ante el Fondo, en un momento en el que el Gobierno busca consolidar su programa de reformas estructurales y profundizar la agenda de desregulación como uno de los pilares de su estrategia económica.