El presidente estadounidense amplió de 20.000 a 100.000 toneladas anuales la cuota de importación de carne vacuna proveniente de la Argentina. La medida, de carácter transitorio, busca contener los precios internos y se enmarca en el reciente acuerdo comercial entre ambos países.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que aumenta de forma significativa el cupo de importación de carne vacuna argentina al mercado estadounidense.
La decisión eleva el límite anual de 20.000 a 100.000 toneladas y fue presentada por la Casa Blanca como una medida “transitoria”, orientada a reforzar la oferta y contener la suba de precios que afecta a los consumidores norteamericanos.
El decreto fue rubricado apenas un día después de la firma del acuerdo de comercio e inversiones entre la Argentina y Estados Unidos. En el texto oficial, Trump explicó que la ampliación del cupo responde a la necesidad de incrementar la disponibilidad de carne, especialmente de carne molida, dentro del contingente arancelario vigente. Según señaló, la decisión se adoptó tras evaluar los informes técnicos elaborados por el Departamento de Agricultura y tiene como objetivo garantizar el acceso de las familias a alimentos a precios razonables.
De acuerdo con el contenido del acuerdo comercial difundido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, el nuevo cupo ampliado para la carne argentina tendrá vigencia durante el año en curso.
El documento precisa que el incremento forma parte de los compromisos asumidos en el entendimiento bilateral sellado esta semana y deja abierta la posibilidad de que la medida pueda renovarse en el futuro.
La orden ejecutiva también detalla el mecanismo de asignación de las 80.000 toneladas adicionales que se suman al cupo histórico. Ese volumen extra será liberado de manera escalonada a lo largo del año, mediante un sistema de adjudicación por orden de ingreso de las solicitudes.
La distribución se realizará en cuatro períodos trimestrales: el primero se habilitará a mediados de febrero y se extenderá hasta fines de marzo; los tres restantes abarcarán los tramos de abril a junio, julio a septiembre y octubre a diciembre. Todo el volumen adicional quedó reservado de manera exclusiva para la Argentina.
Funcionarios argentinos que participaron de las negociaciones con las autoridades comerciales estadounidenses señalaron que el objetivo es que la ampliación del cupo no quede limitada a este año. La medida fue destacada por el canciller Pablo Quirno como uno de los principales resultados del acuerdo, al considerar que fortalece la inserción de la carne argentina en un mercado estratégico y de alto valor agregado.
En Estados Unidos, sin embargo, la decisión volvió a generar resistencia entre sectores ganaderos. El aumento de las importaciones de carne argentina había sido uno de los puntos más sensibles de la negociación y Trump ya había adelantado esa posibilidad el año pasado, lo que entonces provocó un fuerte rechazo de asociaciones de productores locales. Tras la firma del decreto, referentes del sector reiteraron sus críticas y advirtieron sobre el impacto que una mayor apertura puede tener en los precios y la rentabilidad de la producción doméstica.
Desde la Casa Blanca, en cambio, sostienen que la medida apunta a aliviar el impacto del encarecimiento de la carne en el mercado interno. En los últimos años, el precio promedio del producto mostró una suba sostenida y en diciembre alcanzó los 6,68 dólares por libra, el valor más alto desde que el Departamento de Trabajo comenzó a relevar esos datos en 1984, según cifras de la Reserva Federal.
Según informó la Cancillería argentina, la ampliación del cupo podría traducirse en un incremento de hasta 800 millones de dólares en las exportaciones de carne vacuna. Pese a las objeciones internas en Estados Unidos, el Gobierno argentino confía en que la medida marque un punto de inflexión en la relación comercial bilateral y siente las bases para una mayor apertura del mercado norteamericano a los productos agroindustriales del país.
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