El indicador llegó a los 650 puntos y superó el máximo de 637 que había registrado a fines de marzo. En apenas dos jornadas de octubre acumula una suba del 7,9%.
El riesgo país argentino profundizó su escalada y llegó a los 650 puntos, el valor más alto de 2026, en medio de otra jornada negativa para los bonos oberanos y de un escenario internacional que volvió a sumar presión sobre los mercados emergentes.
El indicador superó de esta manera el máximo anterior del año, registrado el 31 de marzo, cuando había alcanzado los 637 puntos. Con apenas dos jornadas transcurridas de octubre, el ponderador acumula un incremento del 7,9%.
La tendencia también se refleja al ampliar la mirada a todo 2026. Desde comienzos de año, la prima de riesgo sumó 81 unidades, lo que representa un aumento del 14,7%.
El nuevo deterioro se produjo en otra rueda desfavorable para la deuda soberana argentina, con retrocesos de hasta 0,4%. Durante la última semana, los bonos Globales acumularon una baja promedio del 0,8%, mientras el riesgo país sumó alrededor de 40 puntos básicos.
La tensión también alcanzó al mercado accionario. En la semana que marcó el cambio de septiembre a octubre, el S&P Merval retrocedió 4,3% medido en pesos y 6% en dólares, su peor desempeño semanal en dos meses. El índice volvió así a ubicarse en torno a los US$1.700, un nivel similar al que presentaba antes del fuerte avance posterior a las elecciones legislativas de octubre de 2025.
El presidente Javier Milei atribuyó el incremento del riesgo país fundamentalmente a la coyuntura internacional y aseguró que el indicador se “desplomará” en caso de conseguir la reelección. Al mismo tiempo, admitió que su nivel actual afecta las inversiones debido al encarecimiento de las tasas de interés.
El ministro de Economía, Luis Caputo, también se refirió al tema durante su participación virtual en el 62° Coloquio de IDEA. El funcionario repartió las causas entre factores internacionales y la incertidumbre política doméstica vinculada con las elecciones presidenciales de 2027.
“Hubo una suba importante”, reconoció Caputo. Según explicó, aproximadamente la mitad puede atribuirse al contexto internacional, al que calificó como un “shock externo bastante brutal”. Para explicar el componente local, habló de un “temor a volver al infierno” entre algunos inversores ante la posibilidad de un cambio de rumbo político.
La explicación oficial sobre los factores externos apunta, entre otras variables, a la evolución de las tasas de largo plazo de Estados Unidos. Su incremento eleva el costo del financiamiento y suele presionar sobre los activos de los mercados emergentes.
A ese escenario se suma la volatilidad del petróleo en medio de las tensiones en Medio Oriente, que mantiene abiertas las dudas sobre el comportamiento futuro de la inflación internacional y el período durante el cual las tasas estadounidenses podrían mantenerse en niveles elevados.
El movimiento dejó nuevamente al riesgo país en el centro de la escena económica. Con los 650 puntos alcanzados en el comienzo de octubre, el indicador no sólo superó el pico de marzo, sino que volvió a reflejar el mayor costo financiero que enfrenta la Argentina en un contexto marcado por las tensiones externas y las dudas de los inversores de cara al escenario electoral de 2027.
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