Las acciones de la fabricante de chips llegaron a desplomarse un 30% después de presentar previsiones de ingresos inferiores a las esperadas.
Las acciones de la fabricante de chips llegaron a desplomarse un 30% después de presentar previsiones de ingresos inferiores a las esperadas.
Las acciones de Intel se desplomaron hasta un 30% este viernes en Wall Street, en su peor caída diaria desde noviembre de 1982, después de que la compañía presentara proyecciones de ingresos para el último trimestre del año muy por debajo de las expectativas del mercado y provocó fuertes retrocesos en los principales índices estadounidenses.
La fabricante de semiconductores estimó que sus ingresos se ubicarán entre los 15.000 y 16.000 millones de dólares, mientras que el promedio de los analistas esperaba unos 17.000 millones, según datos recopilados por Bloomberg. Algunas previsiones incluso superaban los 18.000 millones. En ese contexto, el Nasdaq llegó a caer casi un 3%.
La compañía atraviesa una combinación de dificultades vinculadas con la retracción del negocio de computadoras personales y los problemas de abastecimiento para responder al crecimiento de la demanda de componentes destinados a centros de datos, factores estos que afectan sus perspectivas comerciales en un momento de fuerte expansión de la inteligencia artificial.
La principal debilidad se registró en la división de computadoras personales, encargada de fabricar procesadores para notebooks y equipos de escritorio. Sus ingresos cayeron un 5,1% interanual y alcanzaron los 8.100 millones de dólares. En contraste, el negocio de centros de datos e inteligencia artificial creció un 78%, hasta los 7.320 millones.
El crecimiento de la infraestructura destinada a inteligencia artificial incrementó la demanda de procesadores y otros componentes, pero también generó escasez de chips de memoria. Estos dispositivos son utilizados en las computadoras personales y son fabricados por compañías como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron Technology.
La menor disponibilidad de memorias y el aumento de sus precios encarecieron las notebooks y las computadoras de escritorio. Como consecuencia, la demanda de los equipos que incorporan procesadores de Intel se vio afectada, en un escenario en el que el crecimiento de un sector tecnológico también genera dificultades para otro de sus negocios.
El director ejecutivo de Intel, Lip-Bu Tan, reconoció los problemas para abastecer a sus clientes y manifestó su decepción por no poder responder a todos los pedidos. "Estoy un poco decepcionado por no poder satisfacer los requerimientos de los clientes", afirmó durante una entrevista.
Tan también señaló que el encarecimiento de las memorias representa uno de los principales desafíos para el mercado de computadoras personales y advirtió que la situación podría agravarse. "Los precios de las memorias subieron mucho. Mi previsión es que en 2027 será un problema muy grave para todos nosotros. No somos los únicos: todo el mercado está afectado", sostuvo.
Otro factor que podría haber influido es la debilidad del mercado de computadoras personales, un segmento importante para el negocio de Intel. El encarecimiento de las memorias está afectando la demanda de equipos y las perspectivas de ventas, una situación que la empresa considera que podría prolongarse durante el primer semestre de 2027.
A esto se suma el impacto de una explosión en sus instalaciones de Kiryat Gat, Israel, que habría afectado su capacidad de producción y podría representar una pérdida de aproximadamente 600 millones de dólares en ingresos durante dos trimestres.
También generan preocupación los elevados costos que enfrenta Intel para ampliar su capacidad de fabricación y recuperar competitividad frente a rivales como TSMC. La compañía elevó su previsión de inversión de capital para 2026 a 20.000 millones de dólares y anticipó mayores desembolsos para 2027. Estas necesidades financieras, sumadas a la advertencia de que no espera generar flujo de caja positivo durante el período, alimentaron las dudas sobre su capacidad para sostener esas inversiones sin comprometer sus finanzas.
Por último, el avance de la inteligencia artificial representa tanto una oportunidad como un desafío para Intel. Mientras el sector tecnológico destina miles de millones de dólares a centros de datos, infraestructura y semiconductores, la empresa todavía enfrenta dificultades para posicionarse al ritmo de sus competidores, principalmente de Nvidia que se posicionó como el lider en el sector de componentes para IA. En este contexto, las dudas sobre su capacidad para capitalizar el crecimiento de la IA, junto con las perspectivas financieras y los problemas productivos, aparecen como posibles explicaciones de la fuerte caída de sus acciones.