La compañía enfrenta un episodio sin precedentes por el volumen de activos sustraídos y prometió compensar el total de las pérdidas.
Binance sufrió un robo de criptomonedas valuado en unos 6.300 millones de dólares, luego de que se registraran movimientos no autorizados desde 17 billeteras calientes (hot wallets) en un período inferior a cuatro horas. Frente al incidente, el CEO de la compañía afirmó que la plataforma está comprometida a cubrir la totalidad de las pérdidas con recursos propios.
El ataque generó una serie de movimientos de fondos que encendieron las alarmas dentro del sector. Según los datos difundidos por Bitquery, las operaciones se concentraron en un lapso de menos de cuatro horas y afectaron a las billeteras utilizadas por la plataforma para gestionar transacciones.
Una de las primeras hipótesis sobre el origen del incidente apunta a una posible vulneración de la computadora portátil de un ingeniero del área DevOps. Ese equipo habría sido comprometido y podría haber permitido el acceso a los sistemas involucrados en las operaciones.
La investigación también puso el foco en la rapidez con la que se realizaron las transacciones. Los movimientos desde las 17 billeteras calientes permitieron retirar importantes cantidades de activos digitales antes de que se activaran las medidas para contener el ataque.
Tras detectar las operaciones, Binance y otras entidades vinculadas al ecosistema cripto trabajaron para identificar y bloquear parte de los fondos. En ese proceso se informaron distintas cifras sobre el dinero congelado, aunque los reportes mencionaron montos de miles de millones de dólares.
La empresa también aseguró que se mantiene comprometida a responder por el total de las pérdidas. La declaración de su CEO apunta a que Binance utilizará sus propios recursos para cubrir el dinero sustraído, independientemente de cuánto pueda recuperarse durante la investigación.
Por su parte, la firma de análisis blockchain TRM Labs señaló que el ataque podría estar relacionado con TraderTraitor, un grupo de ciberdelincuentes norcoreanos. La atribución forma parte de las hipótesis sobre la autoría del robo y no representa, por sí sola, una confirmación definitiva de quiénes estuvieron detrás de las operaciones.
Los investigadores continúan siguiendo el recorrido de los activos digitales y analizando los movimientos registrados en la red. El objetivo es determinar cómo se produjo el acceso a los sistemas, establecer el destino de los fondos y precisar qué parte del dinero sustraído pudo ser recuperada o congelada.