El indicador SERF cayó 6,9 puntos en agosto y pasó a la categoría “Riesgo Elevado”. Comercio y manufactura registraron fuertes aumentos en la morosidad.
El indicador SERF cayó 6,9 puntos en agosto y pasó a la categoría “Riesgo Elevado”. Comercio y manufactura registraron fuertes aumentos en la morosidad.
El número de empresas en situación irregular alcanzó las 57.045, casi el 12% de las unas 480.000 empresas activas. La cifra representa un aumento interanual del 56,5%, mientras que entre enero y junio de 2026 la mora creció 18,7%.
El dato surge del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (SERF) elaborado por Fidelitas, que en agosto se ubicó en 38,3 puntos, 6,9 unidades por debajo de los 45,2 registrados en julio, y con este retroceso, el indicador pasó de la categoría “Señales Mixtas” a “Riesgo Elevado”.
Desde Fidelitas señalaron que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en una mejora generalizada para las empresas, donde el principal foco de preocupación está puesto en el crédito, mientras que la morosidad y las dificultades de financiamiento siguen afectando la cadena de pagos.
La actividad manufacturera fue uno de los factores que más incidió en el escenario. La producción industrial cayó 4,9% interanual en julio y acumuló una baja del 2,6% en los primeros siete meses del año. Además, retrocedió 5% frente a junio, una vez descontados los factores estacionales.
De las 16 divisiones manufactureras, 12 registraron caídas interanuales. Entre los principales retrocesos aparecen maquinaria y equipo, con una baja del 26,7%, y otros equipos, aparatos e instrumentos, que disminuyeron 31,4%.
También cayeron las prendas de vestir, cuero y calzado, con una baja del 15,9%. En contraste, crecieron la refinación de petróleo, madera y papel, metálicas básicas y otros equipos de transporte.
La morosidad empresarial aumentó con fuerza durante 2026. Comercio, manufactura y agropecuario registraron incrementos interanuales del 78%, 76,3% y 65,6%, respectivamente. Servicios y Comercio concentran, además, el 71,9% de la morosidad empresarial total.
A esto se suma el elevado nivel de cheques rechazados, que ronda los 80.000 por mes. En los primeros ocho meses del año, el volumen acumulado ya alcanzó un nivel equivalente al registrado durante todo 2025.
El deterioro puede trasladarse de una empresa a otra cuando una compañía demora sus pagos y genera presión sobre sus proveedores. Por eso, desde Fidelitas remarcaron la importancia de considerar la solidez financiera de clientes y proveedores, además de la calidad y las condiciones comerciales.
Otro de los factores que presionan sobre las empresas es el costo financiero. En agosto, la diferencia entre las tasas efectivas anuales con capitalización mensual de los préstamos personales, del 88,86%, y los depósitos, del 23,40%, fue de aproximadamente 65,46 puntos porcentuales.
Para las compañías, el impacto se concentra especialmente en el capital de trabajo. Si una empresa demora en cobrar, debe financiar durante más tiempo sus gastos de mercadería, salarios e impuestos. En ese contexto, vender más no necesariamente implica mejorar la caja si el dinero queda inmovilizado en cuentas por cobrar o sobre-stocks.
Aunque la inflación de agosto fue del 1,7% y el comercio exterior mostró un desempeño favorable, el informe advierte que esas señales todavía no alcanzan para compensar la debilidad del mercado interno y el deterioro del crédito.
Desde Fidelitas concluyeron que el desafío para las empresas pasa no solo por aumentar las ventas, sino también por cobrar a tiempo, preservar la liquidez y administrar con mayor cuidado el riesgo de cada operación.