Fabiana "Abi" Pérez fue utilizada como "escudo humano" por su pareja cuando lo intimidaron por una deuda. El hombre, único detenido hasta el momento, tenía antecedentes de violencia de género

El crimen a balazos de Fabiana Carolina Pérez, una joven de 22 años, ocurrida ya hace un mes en una popular barriada de Rafael Castillo, fue presentado como la disputa por un terreno, que derivó en el trágico desenlace. Algunos detalles que trascendieron del hecho resultaron inquietantes, como que la pareja de la víctima escapó a caballo ante el ataque del criminal, que también huyó y no pudo ser detenido. Pero detrás del asesinato de esta chica, madre de dos niños, hay una historia de violencia de género, tanto de agresiones físicas, como de sometimientos psicológicos, que la dejaron en tal estado de vulnerabilidad hasta que terminó siendo utilizada como "escudo humano" por el hombre, cuando fue intimidada por otro, un pastor evangelista de esta zona del partido de La Matanza, quien le reclamaba una presunta deuda para permitirle que estuviera "enganchado" del tendido eléctrico.

Este episodio casi invisibilizado y que la crónica policial colocó en una supuesta disputa vecinal se registró el último 20 de junio, a plena luz del día, frente a una precaria casilla de la calle La Bastilla al 4000, casi Leonardo Da Vinci, donde Fabiana "Abi" Pérez recibió un impacto de escopeta en el pecho, en medio de un incidente entre su pareja, identificado como Gabriel Machuca (de 62 años), con otro sujeto, quien junto a su hija, se presentó en el lugar para exigirle que le abone una suma de dinero que tenía pendiente. La joven estaba con sus hijos, un nene de 3 años y su bebé de apenas cinco meses, cuando en medio del descontrol fue baleada, quedando tirada en esa esquina y agonizó sin recibir asistencia, aunque su hermano la trasladó, minutos más tarde, en su auto hasta un hospital de la zona, pero ya estaba muerta.

Su concubino y padre del pequeño, tras esconderse detrás de ella, se subió a un caballo y fugó al galope, mientras el homicida (que la familia de la víctima dice que se trata de Paolo Roberto Romero, un pastor evangelista, que actuó en el hecho junto a su hija Karina) también escapó del barrio. A más de un mes, la causa por el crimen no ha logrado avanzar, pese a las evidencias, pero sí de forma tardía una conexa por las amenazas y agresiones, en el marco de la violencia de género que padecía Pérez, que derivó en la detención de su pareja Gabriel Machuca, al que sí personal policial logró localizar horas después.

La familia de la joven ya no sabe a quien recurrir ante lo que consideran "una falta total de respeto por parte de la Justicia", debido a que al cumplirse el primer mes del caso, "ni siquiera nos llamaron, ni el fiscal y en la Policía solo nos dicen que hay un pedido de captura para el asesino, pero no lo encuentran". "A Gabriel Machuca recién lo llevaron preso después de la muerte de Abi, cuando tenía 16 denuncias en su contra por violencia de género, cuando la amenazaba y le pegaba. Este tipo la tenía encerrada, totalmente sometida, le impedía el contacto con nosotros y el cobarde se escapó cuando a ella la mataron por un problema que él tenía", denunció Paula, una de las hermanas de la víctima.

De acuerdo a lo indicado, en el caso del "homicidio calificado" tomó intervención el fiscal Juan Pablo Tahtagian y por los testimonios recogidos entre los vecinos, más otras pruebas, habría ordenado la detención del sospechoso, que fue buscado sin éxito por efectivos de la comisaría Distrital 2da. Sur de La Matanza (sita en la vecina localidad de González Catán), mientras que el expediente por los episodios de violencia de género, por el que se aprehendió a Gabriel Machuca, está a cargo de la fiscal Silvana Breggia.

"Ella no tenía nada que ver con el lío que se armó, pero terminó pagando con su vida. Su pareja y padre del bebé siempre andaba metido en quilombos, un tipo que le llevaba 40 años de edad y hacia lo que quería. Por lo que sabemos, estaba enganchado de la luz y no quería pagarle a este pastor que manejaba ese negocio en el barrio. Vinieron a buscarlo, le pidieron la plata por esa deuda y la puso a mi hermana adelante para cubrirse cuando le apuntaron con una escopeta. La mataron delante de sus nenes y Machuca se subió a un caballo para escaparse", contó Paula Benítez, en diálogo con DIARIO POPULAR.

Los pequeños hijos de Fabiana quedaron a cuidado de sus abuelos maternos, mientras la familia reclama que "se haga justicia por su asesinato y esto no quede en la nada, porque con plata todo se arregla, como nos dicen en el barrio sobre la manera en que se maneja este pastor. Con las denuncias que ella hizo cuando la amenazaban, le pegaban, no se hizo nada y ahora es demasiado tarde. Por eso queremos que tanto quien la llevó a estar en esa situación, como quien la mató, paguen con la cárcel".

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