31 de octubre 2026 - 10:08
Adriana Brodsky: con la paz de quien ya no necesita demostrar nada

De una infancia difícil a la fama instantánea junto a los más grandes del humor. Hoy prefiere la paz espiritual y elige el escenario con la misma pasión de siempre.

Adriana Mónica Brodsky nació en Buenos Aires, pocos días antes de la Navidad, Hija de Lila y Jaime, hermana mayor de Javier, creció con una madre que sostenía sola a los dos chicos y con el recuerdo de un padre al que apenas conoció. De chica soñaba con ser bailarina del Colón y hasta llegó a estudiar en la Escuela Nacional de Danzas, pero la realidad económica la obligó a dejar el colegio y a empezar a trabajar, primero limpiando vidrieras en San Telmo, luego como “che pibe” en inmobiliarias y agencias, y más tarde como promotora.

Casi sin buscarlo, saltó de las promociones al modelaje, protagonizando campañas para distintas marcas -como la de televisores y el famoso “qué bien se te ve”- y en 1982 Gerardo Sofovich la contrató para su programa "Operación Ja-Já", luego, con "La peluquería de Don Mateo" se convirtió -casi de un día para el otro- en una de las caras más famosas de la televisión argentina. Finalmente, en 1986, y de la mano de Hugo Sofovich, llegó el personaje que la inmortalizó "la Bebota" del sketch "El Manosanta", junto a Alberto Olmedo.

Enamorada lo dejó todo y acompañó a su segundo marido, el periodista y diplomático Juan Bautista “Tata” Yofre, primero a Paraguay y después a Portugal, donde nacieron sus dos hijos, Agustina y Javier, a quienes considera su mayor triunfo.

Volvió a la Argentina y reconstruyó su carrera, y con el tiempo encontró una paz que hoy describe como algo que la acaricia todo el día.

Durante los miércoles y sábados de octubre protagonizó "Una noche con Adriana", la obra escrita y dirigida por Fabrizio Origlio especialmente para ella. Hoy, sábado 31 de octubre, realizará las últimas funciones en Microteatro Buenos Aires -Serrano 1139, CABA-, compartiendo escena con Jorge Holovatuck y Manuel de la Serna. Se trata de un formato escénico donde el público está tan cerca que se siente la energía, y donde Adriana Brodsky sigue haciendo lo que mejor sabe: conectar, emocionar y dejar su marca.

Una noche conmigo

Adriana Brodsky habla de "Una Noche con Adriana Brodsky" su primera incursión en el Microtreato, y explica los pros y contras de protagonizar un formato escénico breve -de 15 minutos máximo-, que se representa en salas muy pequeñas para un público reducido.

Imágenes capturadas con un motorola razr 70 ultra

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Fama instantánea

Para alguien que alcanzó la popularidad de Adriana Brodsky, algo tan simple como ir al supermercado podía convertirse en una experiencia intensa. Recuerda cómo llegó esa fama de golpe, cómo la vivió su madre y de qué manera intentó proteger a sus hijos para que no quedaran atrapados en ella.

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Adriana Brodsky, Noemí Alan, Luisa Albinoni y Gerardo Sofovich, en La Peluquería de Don Mateo

Los hijos

Adriana Brodsky señala qué características suyas ve reflejadas en sus hijos y destaca las virtudes que más la enorgullecen como madre. Esas mismas cualidades le sirvieron para aprender de la vida y entender mejor la realidad que los rodea.

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Adriana junto a sus hijos Agustina y Javier.

Sacada

Entre risas, Adriana Brodsky admite esos instintos más primarios que la sacan de la paz mental y espiritual con la que suele convivir. También recuerda lo que significó madurar de golpe y cómo la afectaba la mirada de los demás en el momento de mayor popularidad.

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Póster y censura

Adriana Brodsky recuerda la sensación de verse por primera vez en un póster pegado en una pared y su agradecimiento a Gerardo Sofovich, el generador de su gran oportunidad. También evoca la censura que sufrió el aviso de televisores que protagonizó y las conferencias de prensa que debió dar por ese motivo.

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De regreso

Tras sus estadías en Paraguay y Portugal, Adriana Brodsky regresó a la Argentina buscando una nueva vida personal y encontró propuestas laborales que no se ajustaban a lo que necesitaba. La posibilidad de descubrir cómo ser feliz viajando por el país.

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“Toy Sin Plata” junto a Nito Artaza y Miguel Ángel Cherutti

Siempre trabajando

Adriana Brodsky recuerda a Hugo Sofovich y el origen del personaje que todavía permanece en la memoria de la gente. Habla de los ensayos y las grabaciones con el Negro Olmedo, de su costado más humano, y admite que de aquella época hay algo de lo que se arrepiente profundamente.

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Junto con Alberto Olmedo en el sketch de El Manosanta

Los sueños de la "che pibe"

En su primera adolescencia, Adriana Brodsky soñaba con cosas simples, muy lejos de la fama que después alcanzó. Quería ser bailarina e hizo muchos sacrificios para lograrlo, pero la vida le enseñó otras lecciones y la puso más de una vez entre la espada y la pared.

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Adriana Brodsky junto a Lila, su madre.

La perdición

Adriana Brodsky admite algunas sus debilidades, esos pequeños permitidos que disfruta en la intimidad y que hoy le dan momentos de placer. Habla de sus películas y géneros favoritos, y de la nostalgia que le genera verse en sus propios videos.

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Después de una vida en la que casi nada le resultó fácil, Adriana Brodsky no reniega de la fama de antaño ni se esconde detrás de los personajes que la marcaron, hoy se muestra tal cual es: resiliente, agradecida y profundamente humana.

Madre orgullosa, sus hijos siguen siendo su mayor triunfo y el teatro, un lugar al que siempre vuelve.

Adriana Brodsky, con la paz de quien ya no necesita demostrar nada.

Instagram: Adriana Brodsky ; Fabricio Origlio ; Guillermo Pardini

Agradecimientos: IG Soluna