04 de noviembre 2026 - 17:23
Murió Tinto Brass, el director italiano que desafió la censura con su cine erótico

El cineasta, que falleció en Roma, dirigió cerca de 30 películas, entre ellas Calígula. Se definía como el realizador más censurado de todos los tiempos.

El director italiano murió a los 93 años en Roma. A lo largo de su carrera filmó cerca de 30 películas y mantuvo una relación conflictiva con la censura.

El director italiano Tinto Brass, quien era reconocido por su trabajo en el cine erótico y por una filmografía que desafió durante décadas los límites de la censura, fue una de las figuras más controvertidas del cine europeo, murió este miércoles a los 93 años en Roma, informaron sus familiares mediante un comunicado, en el que también dieron cuenta que los funerales se realizarán en la intimidad.

A lo largo de su carrera dirigió cerca de 30 películas, de las cuales 29 sufrieron recortes por parte de los organismos de censura. El propio realizador solía definirse como «el más censurado de todos los tiempos», una descripción que resumía buena parte de su relación con las autoridades y las restricciones impuestas a sus producciones.

De la Nouvelle Vague a su primera película

Nacido el 26 de marzo de 1933 en Milán, bajo el nombre de Giovanni Brass, adoptó el seudónimo Tinto durante su infancia, en referencia al pintor italiano Tintoretto.

Su acercamiento al cine comenzó a una edad temprana y lo llevó hasta París, donde entró en contacto con referentes de la Nouvelle Vague, como François Truffaut y Jean-Luc Godard. Allí trabajó como montador en la Cinémathèque y participó en distintos proyectos cinematográficos.

La película protagonizada por Malcolm McDowell fue una de las producciones más controvertidas de Brass y generó repercusiones por su contenido.

Uno de los encuentros decisivos de su trayectoria fue el que mantuvo con Roberto Rossellini, figura central del neorrealismo italiano. Brass colaboró con él en el montaje de una película sobre la India y en la dirección de Il generale Della Rovere (1959). Esa experiencia fue determinante para dar sus primeros pasos detrás de cámara.

Su debut como director llegó en 1963 con "Chi lavora è perduto". Sin embargo, la película ya tuvo problemas con la censura: las autoridades lo obligaron a modificar su título original por In capo al mondo, al considerar que la formulación inicial tenía un contenido subversivo.

Calígula, la película que marcó su carrera

Una de las producciones más conocidas de Brass fue Calígula (1979), una película ambientada en la Antigua Roma que generó controversias por sus escenas sexuales, desnudos y representaciones de la violencia.

Salon Kitty (1975): la producción fue una de las obras con las que Brass exploró los vínculos entre sexualidad y poder.

El rodaje estuvo atravesado por desacuerdos entre el director, el guionista Gore Vidal y el productor Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse. Las diferencias giraban, entre otras cuestiones, alrededor del enfoque que debía tener la película.

El elenco reunió a figuras como Malcolm McDowell, Peter O'Toole y Helen Mirren. La producción también estuvo rodeada de polémicas por su contenido y llegó a recibir denuncias por algunas de sus escenas.

Antes de ese proyecto, Brass había dirigido Salon Kitty (1975), una película ambientada en un prostíbulo frecuentado por jerarcas nazis. Ambas producciones formaban parte de un proyecto que pretendía explorar los vínculos entre sexualidad y poder, aunque nunca llegó a completar la trilogía que había imaginado.

La película que eligió por encima de La naranja mecánica

En 1983 estrenó "La Chiave", otra de las películas destacadas de su filmografía, centrada en la identidad sexual y las relaciones de pareja durante el régimen fascista italiano.

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Sin embargo, el cineasta sostenía que su obra preferida era L'Urlo (1968), una historia sobre una mujer que abandona a su familia burguesa para escapar de las convenciones sociales.

Su apego a esa película fue tal que rechazó la propuesta de dirigir "La naranja mecánica" (1971), proyecto que finalmente quedó en manos de Stanley Kubrick. Brass nunca manifestó arrepentimiento por aquella decisión.

En el Festival de Venecia, donde Brass presentó parte de su trabajo en festivales internacionales y construyó una carrera que trascendió las fronteras de Italia.

Además de su actividad cinematográfica, mantuvo vínculos con el antiguo Partido Radical italiano y participó en campañas a favor de la libertad sexual. Entre sus consignas más recordadas quedó una frase que reflejaba su particular sentido del humor: "Mejor un culo que una cara de culo".

Brass tuvo dos hijos, Beatrice y Bonifacio, fruto de su relación con la guionista Carla Cipriani. Con su muerte, el cine europeo pierde a uno de sus realizadores más singulares, cuya obra estuvo marcada por la provocación, la sexualidad y los enfrentamientos con la censura.