La película que redefinió la historia de Pixar se convirtió en una reafirmación del compromiso de la compañía con la calidad

En 1995, el estreno de Toy Story puso a la compañía Pixar en el centro de la atención del mundo del espectáculo. De ser una subsidiaria de Lucasfilm, la empresa pasó a manos de Steve Jobs, bajo cuya tutela realizó comerciales animados y más tarde firmó un acuerdo de cooperación con Disney.

En esta última etapa, el director de Pixar, John Lasseter comenzó a desarrollar su primer film que terminó convirtiéndose en la génesis de la compañía, que 25 años después continúa a la cabeza en lo referente a taquilla, calidad y premios.

Pero no siempre fue así.

Tras el estreno de Toy Story, le llegó el turno a Bichos, una aventura en miniatura(A Bug´s life, 1998), un film que a pesar de ser divertido y original, no estuvo a la altura de la película de Buzz, Woody y compañía.

Bichos Pixar

Pero mientras se filmaba Bichos, Lasseter, junto a Andrew Stanton, Pete Docter y otras luminarias del estudio comenzó a esbozar ideas para el guión de una secuela de Toy Story. Y en el momento en que salían a la luz muchas alternativas para una historia, Lasseter se dio cuenta de que había una mina de oro en su propia oficina. “Cuatro de mis hijos solían venir a mi oficina a jugar con mis muñecos y muchos de ellos eran antiguos, por lo cual tenía que guardarlos y darles otros. Comencé a reírme de mí mismo ya que los juguetes son fabricados para que juegues con ellos y eso terminó siendo el corazón de la película”, contó Lassweter en varias entrevistas.

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En esta nueva aventura, un coleccionista se apropia indebidamente de Woody (lo roba, ¡bah!) y lo lleva a su departamento, donde el vaquero descubre que es un juguete muy valioso y que está a punto de ser vendido a un magnate japonés que pagará una fortuna por él y por los otros miembros de su colección: el caballo Tiroalblanco (Bullseye), la vaquerita Jesse y el Oloroso Pete, un minero que aparenta ser un dulce anciano.

Pero Buzz Lightyear, el Señor Cara de Papa, la pastorcita Betty y el resto de la pandilla descubren a donde se han llevado a Woody y deciden organizar un rescate, aunque eso los lleve a la otra punta de la ciudad, e inclusive al aeropuerto, donde se produce el desenlace.

Trailer de "Toy Story 2" (2)

Sin embargo, en un comienzo, y como Disney había decidido realizar la película independientemente de Pixar, existió el riesgo de que Toy Story se convirtiera en un film con animación 2D, es decir realizado de manera artesanal para salir “directo a video”, como muchos de las secuelas que lanzaba la compañía por esos años.

Lasseter se enteró de estos planes y apuró a su equipo para realizar una muestra de animación que convenció a los directivos del estudio del ratón de que el film debía pasar por los cines, por lo que los animadores de Pixar se apuraron a terminar la película Bichos, que se estrenó el 22 de noviembre de 1998. Por fortuna, la decisión de estrenarla en cine, permitió el regreso de las voces originales de Toy Story: Tom Hanks, Tim Allen, Don Rickles, Annie Potts, John Ratzenberger, Wallace Shawn y Jim Varney, los que se sumaron Kelsey Grammer, Estelle Harris, Joan Cusack y Wayne Knight, entre otros.

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La tempestad

Con sólo nueve meses de tiempo, Lasseter y su equipo trabajaron las 24 horas del día para llegar a tiempo al estreno, pautado para el 24 de noviembre de 1999. A la Argentina llegó una semana después, el 2 de diciembre.

En el medio, ocurrió un incidente que podría haber acabado con todo. Uno de los involucrados en el proyecto, ingresó en el sistema en el que se grababan las modificaciones que se realizaban en la película y la borró en un 90 por ciento.

Como en esos tiempos todo se grababa en un sólo servidor con sistema Linux, el borrador fue definitivo, y las pocas copias de seguridad que se hicieron no alcanzaban para recuperar el trabajo realizado. Cabe destacar que el material perdido constituía unos 10 gigabytes de información (la capacidad de un pendrive en la actualidad) y el disco en el que se hacían las copias de respaldo tenían unos 4 gigbytes de capacidad.

Por fortuna, entre el equipo estaba Galyn Susman, una diseñadora que trabajaba desde su casa debido que había sido madre ese año; y a ella le habían enviado todos los datos, incluido actualizaciones casi al día. En definitiva, sólo hubo que recurrir a ella para recuperar la mayoría de los datos y retomar el trabajo. La película estaba a salvo.

Algunas fuentes atribuyen esta acción a un virus informático pero lo cierto es que el nombre de quien realizó esta acción permanece hoy en secreto, y la compañía sólo reveló que estos hechos, que por años permanecieron como una leyenda urbana, fueron reales.

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Los fans pudieron apreciar la infinidad de mejoras que los técnicos habían implementado en la animación, sobre todo en lo referente a los seres humanos, que ahora se movían con mayor fluidez y tenían mejor trabajada la piel, entre otras cosas porque el responsable de este detalle había llegado a escanear su propia cara para trabajar con ella. Pero sin embargo, la definición de los personajes era 10 veces mejor gracias a las nuevas técnicas creadas en base a los dos anteriores films y la mayor velocidad de los procesadores, 40 por ciento más potentes que los de Bichos. “En Toy Story 2, la acción se ve tan bien tanto en primer plano como en el fondo. (…) Es increíble lo hermosas y vivas que se ven las imágenes ya que el uso de profundidad de campo le proporciona un aire de fotografía realista”, comentaba el co director Lee Unkrich.

Todo este potencial les permitió a los realizadores, llevar verdaderamente “al infinito y más allá” la acción, con personajes que ya no pasan de una casa a la otra sino que viajan a través de una ciudad, e incluso se meten en un aeropuerto repleto de gente y valijas.

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Con un presupuesto de 90 millones de dólares, el film recaudó 245 millones en los EEUU y otros 262 en el resto del mundo, hasta totalizar 508 millones, el récord absoluto para un film animado hasta ese entonces. Como por esa época no existía el Oscar a la mejor película animada, Toy Story 2 sólo estuvo nominada en la categoría mejor canción original por el tema When She Loved me (el que canta Jessie cuando recuerda su pasado) compuesto por Randy Newman y vocalizado por la mezo soprano Sarah McLachlan que no ganó ese premio pero sí un Grammy; y también se llevó un Globo de Oro a la mejor comedia de 1999.

Y si bien parecía que el final cerraba perfecto, con Woody y sus amigos festejando en el cuarto de Andy, el propio Lee Unkrich retomó la historia 11 años después para demostrar que los juguetes todavía tenían mucha diversión para dar en Toy Story 3 (2010), y en Toy Story 4 (2019, de Josh Cooley) que ha batido un nuevo récord de taquilla con más de 1073 millones de dólares recaudados en menos de 6 meses.

Pero no termina ahí el andar de la película, que a medida que transcurre el tiempo sigue sufriendo modificaciones. La última llegó en los últimos meses cuando se hizo público el reclamo de decenas de actrices autoconvocadas en el movimiento #MeToo y que acusaron públicamente al productor Harvey Weinstein de acosar y abusar de varias de ellas. En este marco, Disney decidió recortar una escena de los créditos en la que el Oloroso Pete les ofrece a dos muñecas Barbie conseguirles papeles en Toy Story 3, un chiste que veinte después tiene una connotación polémica y machista que ya no hace gracia los nuevos cinéfilos.

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