El paraguayo viene dando qué hablar en la Lepra Mendocina y no hizo la excepción en el torneo continental: fueron nueve goles en siete partidos con un rendimiento admirable, aunque no pudo caminar más allá de los octavos de final.
El paraguayo viene dando qué hablar en la Lepra Mendocina y no hizo la excepción en el torneo continental: fueron nueve goles en siete partidos con un rendimiento admirable, aunque no pudo caminar más allá de los octavos de final.
Independiente Rivadavia estuvo a un tiro de seguir haciendo historia en la Copa Libertadores Encontró un penal a los 90 minutos con Fluminense para empatar la serie 1-1 y forzar la tanda que definió al cuartofinalista. Un duelo peleado, casi sin diferencias, terminó dándole la clasificación a Fluminense y dejó al club argentino a las puertas, pese a tener al goleador del torneo: Alex Arce.
La Lepra Mendocina viene de menos a más. Y de qué manera. De luchar por el ascenso a jugar por primera vez en su historia la Libertadores y, en su estreno, clasificar a los mata-mata como líder de su zona. No fue una fase de grupos fácil; ahí sí pudo con el Flu, marcando otro hito: le ganó en el Maracaná.
Ahora se volvieron a cruzar en octavos, por destino. En la ida, Fluminense tampoco pudo sacarle ventaja a este equipo argentino y fue con todo por la vuelta. Anoche, en Mendoza, todo se conducía a otro 0-0, pero la visita, pese a estar con 10 jugadores -expulsaron a Agustín Canobbio- encontró el gol de la ventaja. El festejo duró hasta el final, pero la Lepra otra vez le nubló todo: penal a último minuto. ¿Quién se hizo cargo de tal responsabilidad? Arce, con un bombazo inatajable para volver a soñar.
Así metía su ¡noveno! tanto en tan solo siete encuentros. Una cuota goleadora quizás inesperada que lo catapultó a ser de los mejores delanteros de Argentina y, por qué no, de América. Los números lo marcan.
También metió su penal en la tanda pero no alcanzó para volver a ser verdugo de Fluminense. Independiente Rivadavia se quedó en el camino, con la pena de haber estado a las puertas, pero habiendo cambiado la historia.
El delantero de 31 años, quien viene de disputar el Mundial con la selección de Paraguay, ahora estará envalentonado para luchar por el Torneo Clausura, después de haber sido campeón de la Copa Argentina a fines de 2025. Y fue imposible no haberse ganado el cariño de los hinchas: arribó a la Lepra en enero de 2023, cuando el equipo todavía estaba en la Primera Nacional, donde rápidamente se convirtió en figura de la categoría. Se deshizo de goles en un campeonato, le dio el ascenso y no piensa irse sin conseguir algo mucho más grande, pese a ya haberlo hecho con un título en Primera.
Con la camiseta del conjunto mendocino gritó 47 veces en 73 partidos. Y el Tricolor nunca se olvidará de él: en esta Libertadores le hizo tres, uno en octavos y los otros dos en la fase de grupos.