"El presidente (Mauricio) Macri nos dijo que en el fútbol hay que ir despacio. El objetivo es que no haya más barrabravas, no queremos ver más la imagen efectivos custodiando a los violentos". La frase de Patricia Bullrich resonó en el en el auditorio del Ministerio de Seguridad de la Nación ubicado en el barrio porteño de San Telmo. La ministra de Seguridad de la Nación comenzó con lo que muchos intentaron y nadie pudo: cortar con la violencia en el fútbol.
Bullrich confirmó que su cartera empezará "a controlar el fútbol de manera gradual a partir del próximo fin de semana en la Capital Federal".
En paralelo, la APREVIDE tiene la intención de incluir de a poco a algunos partidos con público visitante (este fin de semana serán tres: Estudiantes-Sarmiento, Olimpo-Lanús y Arsenal-Atlético Tucumán, que reemplazará a Defensa-San Lorenzo) en la provincia de Buenos Aires.
La ministra anunció algunas medidas puntuales:--Buscará leyes más duras: "Se enviará un proyecto de ley penal al Parlamento para definir las penas, de acuerdo a la gravedad de la falta que tenga el individuo, con sanciones agravadas para los que cometan delitos en el marco de una cancha de fútbol donde ponen en riesgo a 50 mil personas".
--Apuntará contra los "trapitos" y los revendedores de entradas: "En la ley está reglamentado que no se pueden realizar acciones irregulares alrededor de la cancha. Está penado como un delito el negocio de quienes cuidan los coches o la reventa de entradas, algo que deberán explicar también los dirigentes. Se terminó la idea de que el delito y la ley están marginadas en la Argentina. La gente si no paga lo que le dicen, le rompen el auto. No habrá más contravenciones y sí tendrán carácter penal. Actuarán las policías locales. En algún momento ya no tendremos 1.500 policías custodiando el entorno del partido".
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