04 de noviembre 2026 - 19:47
Escándalo: batalla campal terminó con 51 expulsados y estableció un récord histórico

El encuentro entre Uberlândia y Mamoré, por la ida de las semifinales de la Segunda División del Campeonato Mineiro Sub-20, le quitó la marca de rojas al fútbol argentino.

Hubo 48 rojas por la gresca final, mientras que otras tres se dieron en el partido.

Un escándalo de proporciones históricas sacudió al fútbol brasileño. El pasado domingo 1° de noviembre, el encuentro entre Uberlândia y Mamoré, correspondiente a la ida de las semifinales de la Segunda División del Campeonato Mineiro Sub-20, terminó con una batalla campal que dejó un saldo de 51 expulsados. El partido, disputado en el estadio Parque do Sabiá, finalizó con victoria 3-1 para el conjunto visitante.

La cifra superó el récord que hasta entonces pertenecía al fútbol argentino. En 2011, un enfrentamiento entre Atlético Claypole y Victoriano Arenas, por la Primera D, había terminado con 36 tarjetas rojas. En aquella oportunidad, el árbitro expulsó a los 18 titulares y a los siete suplentes de cada equipo. La nueva marca brasileña todavía no fue homologada oficialmente por el Guinness World Records, que contempla únicamente encuentros del fútbol profesional.

Los problemas comenzaron a los ocho minutos del segundo tiempo, cuando Luike Bispo dos Santos, futbolista de Uberlândia, recibió la segunda tarjeta amarilla por una infracción temeraria. La decisión provocó fuertes reclamos de los dirigentes del equipo local contra el árbitro Fernando Patrick Drosghic Modesto. Según quedó registrado en el informe arbitral, el presidente del club, Fábio Mineiro, amenazó al juez con impedir que volviera a dirigir, mientras que el gerente de fútbol, Willer Francisco Silva, también profirió amenazas de muerte. El colegiado realizó una denuncia policial por lo sucedido.

Sin embargo, el episodio más grave ocurrió a los 54 minutos del segundo tiempo, durante el tiempo adicionado. Después de convertir el tercer gol de Mamoré, Davi Fernandes Bittencourt realizó gestos provocadores hacia el banco de suplentes rival y lanzó insultos contra sus adversarios. La reacción desencadenó una pelea generalizada, que comenzó cuando el preparador de arqueros de Uberlândia, Paulo Sérgio Dias dos Santos, ingresó al campo y empujó al futbolista visitante. A partir de allí, jugadores y miembros de los cuerpos técnicos de ambos equipos protagonizaron enfrentamientos en los que también volaron camillas, pelotas y otros objetos.

Ante la magnitud de los incidentes, el árbitro decidió dar por terminado el encuentro y registró las expulsiones directamente en el acta, ya que no pudo mostrar las tarjetas rojas individualmente en medio del descontrol. De las 51 sanciones, 48 correspondieron a la gresca final, mientras que las tres restantes se habían producido durante el desarrollo del partido. En total, 22 expulsados pertenecían a Uberlândia y 29 a Mamoré, entre futbolistas y miembros de los cuerpos técnicos.

La polémica también podría tener consecuencias deportivas y disciplinarias para ambos clubes. El Código Brasileño de Justicia Deportiva contempla suspensiones automáticas para los expulsados y posibles sanciones adicionales, como multas o la pérdida de la localía. Mientras se aguardan las determinaciones de la Federación Mineira de Fútbol, los equipos deberán volver a enfrentarse el próximo domingo 8 de noviembre en Patos de Minas, por el partido de vuelta de las semifinales. Mamoré cuenta con una ventaja de dos goles y puede perder por uno para clasificarse, mientras que Uberlândia necesita ganar por tres tantos para avanzar directamente a la final.

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