Estudiantes perdía 3 a 0 y logró igualar el partido pese a que jugaba con uno menos. Fue una reacción memorable en La Plata.
Estudiantes perdía 3 a 0 y logró igualar el partido pese a que jugaba con uno menos. Fue una reacción memorable en La Plata.
La previa de la final de la Copa Libertadores ya se respira en cada rincón de UNO, pero Estudiantes tuvo una noche inolvidable en el Clausura. Cuando parecía que la derrota era inevitable, el equipo platense sacó fuerzas de donde no tenía, remontó tres goles con diez jugadores y consiguió un electrizante 3-3 frente a Instituto. De todas formas, quedó eliminado de la pelea por los playoffs.
El comienzo estuvo lejos de ser el esperado para el local. Una equivocación de Fernando Muslera en la salida le permitió a Facundo Suárez aprovechar una pelota comprometida y definir con el arco libre. Sin embargo, los hinchas respaldaron al arquero uruguayo con una ovación, en lugar de reprocharle el fallo. Su actuación consagratoria en el Maracaná y la cercanía del compromiso internacional pesaron en ese gesto.
La pesadilla para el guardameta continuó durante el segundo tiempo. Primero, una salida imprecisa facilitó el cabezazo de Leonel Mosevich y, más tarde, no consiguió cubrir correctamente su primer palo ante la definición del colombiano Jhon Córdoba. Con el marcador 3-0 y Santiago Núñez expulsado por doble amarilla, el panorama parecía irreversible.
Pero el Pincha todavía tenía algo para ofrecer. Un cabezazo de Guido Carrillo encendió la reacción y modificó por completo el clima en el estadio. Lo que hasta entonces parecía una noche para el olvido comenzó a transformarse en una remontada que nadie imaginaba.
Del otro lado, Instituto perdió terreno y le cedió demasiado espacio a su rival. El equipo cordobés, uno de los principales protagonistas del campeonato y el que más puntos acumuló entre ambas zonas, retrocedió en exceso y terminó pagando caro esa decisión.
Con el envión anímico a su favor, Tiago Palacios descontó con un espectacular tiro libre por debajo de la barrera. Poco después, el juvenil Fabricio Pérez completó la reacción y desató la locura en las tribunas de UNO. Así, el conjunto albirrojo consiguió un empate 3-3 que parecía imposible.
Aunque la eliminación del Clausura ya es una realidad, el equipo platense dejó una muestra de carácter en una noche que quedará en el recuerdo. Con la final de la Libertadores cada vez más cerca, Estudiantes demostró que tiene argumentos para ilusionarse y que su mística sigue intacta.