La delegación de simpatizantes regresaba hacia la Argentina cuando fue emboscada en las afueras del estadio. Hubo un herido de bala, varios lesionados y una investigación en marcha.
La delegación de simpatizantes regresaba hacia la Argentina cuando fue emboscada en las afueras del estadio. Hubo un herido de bala, varios lesionados y una investigación en marcha.
La victoria de Tigre por 3-0 sobre Nacional en Montevideo quedó opacada por un grave episodio de violencia que se produjo una vez finalizado el encuentro. Mientras los simpatizantes argentinos emprendían el regreso, dos micros fueron atacados a tiros y hubo heridos.
La agresión ocurrió cuando la caravana dejaba el Gran Parque Central rumbo a Colonia. Según la información policial, en la zona de Ruta 1 y Camino Cibils dos hombres que circulaban en motocicleta dispararon contra al menos dos ómnibus que trasladaban a la parcialidad visitante.
El vehículo que iba al frente recibió cerca de diez impactos de bala, de acuerdo con los primeros testimonios y los datos aportados por las autoridades. Los proyectiles rompieron los vidrios laterales y desataron momentos de desesperación entre los pasajeros.
Los hinchas cuestionaron el operativo de seguridad y aseguraron que la custodia policial dejó de acompañar a la caravana al salir del estadio. "Los liberaron al salir del estadio y quedaron a merced", relataron algunos de los pasajeros tras el ataque.
Como consecuencia de los disparos, una persona fue alcanzada por una bala y debió ser trasladada al Hospital del Cerro, donde quedó internada fuera de peligro. Además, otros simpatizantes recibieron atención médica por cortes y lesiones ocasionadas por la rotura de los cristales.
La Policía uruguaya busca a los responsables, que escaparon inmediatamente después de efectuar los disparos. Las primeras líneas de la investigación señalan como principales sospechosos a presuntos integrantes de la barra brava de Nacional, quienes habrían aguardado el paso de los micros tras la derrota de su equipo.
Las imágenes del interior de los ómnibus, con sangre, vidrios destruidos e impactos de bala, se viralizaron rápidamente y provocaron una fuerte conmoción. El episodio reabrió el debate sobre los operativos de seguridad en los partidos internacionales organizados por la Conmebol, ya que el ataque ocurrió cuando la parcialidad visitante ya había abandonado el estadio.