Para terminar de inclinarse hacia el otro lado de la postura de FIFA, no escondieron la sorpresa. "Un torneo nunca es un hecho aislado por completo y, si el torneo en cuestión es la Copa del Mundo, tiene el poder de generar consecuencias positivas o negativas en el juego en su conjunto. Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inaudita, incomprensible e injustificable", concluyeron.
La polémica surgió luego de que la FIFA suspendiera de oficio la sanción disciplinaria del atacante, expulsado frente a Bosnia-Herzegovina tras la revisión de una dura infracción sobre Tarik Muharemovic. Luego se aplicó el artículo 27 de su Código Disciplinario, que habilita a su Comité a suspender la ejecución de una sanción previamente impuesta.
La determinación recibió respaldo desde Estados Unidos, pero generó rechazo en Bélgica. El presidente estadounidense agradeció en redes sociales a la FIFA "por hacer lo correcto" y revertir lo que definió como "una gran injusticia", postura que también acompañó el secretario de Estado, Marco Rubio. En cambio, la Federación Belga recordó que el artículo 66.4 del Código Disciplinario y el artículo 10.5 del Reglamento del Mundial establecen que una expulsión con tarjeta roja implica automáticamente la suspensión para el siguiente encuentro.