La herramienta permite identificar las cuadras de CABA según la cantidad de esta especie de árbol, para ayudar a planificar recorridos durante la primavera, cuando aumenta la presencia de polen.
La herramienta permite identificar las cuadras de CABA según la cantidad de esta especie de árbol, para ayudar a planificar recorridos durante la primavera, cuando aumenta la presencia de polen.
Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas en la Ciudad de Buenos Aires, también comienza la época del año más complicada para las personas que padecen alergias. En septiembre, los plátanos liberan polen y sus semillas pueden ser dispersadas por el viento, lo que favorece la aparición de distintos síntomas respiratorios y oculares.
Domingo Faustino Sarmiento introdujo los árboles de plátano (Platanus hispanica) en Buenos Aires durante su presidencia entre 1868 y 1874 para embellecer la ciudad al estilo europeo, quiso copiar el modelo de París y Londres con especies exóticas para dar sombra y orden. Hay más de 70.000 ejemplares en Buenos Aires. Son el segundo árbol más abundante después del fresno americano.
La investigadora del Conicet Luciana Staiano creó un mapa interactivo en Google Maps que permite conocer la cantidad de plátanos que hay en cada cuadra de la Ciudad de Buenos Aires. La herramienta fue diseñada para que las personas a las que les afecta mucho su polen y semillas puedan organizar sus recorridos y evitar las zonas con mayor presencia de estos árboles durante la primavera.
“Para que puedas planificar tu recorrido y evitar las cuadras con plátanos en primavera o elegirlas en verano”, explicó Staiano al presentar la iniciativa.
El mapa utiliza información obtenida del relevamiento y digitalización del arbolado público lineal realizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante 2017 y 2018.
La herramienta divide las calles porteñas en tres categorías, de acuerdo con la cantidad de ejemplares que se encuentran por cuadra: “pocos”, “varios” y “muchos”.
La primera categoría corresponde a las cuadras que tienen hasta tres plátanos. La segunda incluye aquellas que cuentan con entre cuatro y seis ejemplares, mientras que la tercera identifica las calles con siete o más árboles.
Cada nivel está representado con un color diferente, lo que permite reconocer rápidamente las zonas con mayor concentración de plátanos.
La versión actual del mapa fue creada el 7 de septiembre y todavía se encuentra en etapa beta, por lo que continúa en fase de prueba y desarrollo. Sin embargo, apenas seis días después de su lanzamiento ya había superado las 35.000 visitas.
El plátano es una de las especies más habituales del arbolado porteño debido a su capacidad para adaptarse al ambiente urbano. Es resistente a la contaminación, tolera variaciones de temperatura, requiere poca cantidad de agua y cuenta con una copa amplia que brinda sombra.
Estas características hicieron que fuera utilizado en plazas, bulevares y calles de Buenos Aires. De acuerdo con el último censo del arbolado porteño, realizado en 2018, los plátanos representan aproximadamente uno de cada seis árboles de la Ciudad.
El problema aparece principalmente durante septiembre, cuando el árbol libera su polen. Ese polvo amarillo, prácticamente imperceptible, puede quedar suspendido en el aire y provocar reacciones alérgicas en personas predispuestas.
El doctor Diego Fernández Romero, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Británico, explicó que el plátano produce una infrutescencia, conocida popularmente como la “bolita” que cuelga de sus ramas. Está formada por semillas que tienen pequeños pelos capaces de ser transportados por el viento.
“El polen, que aparece en septiembre, es lo que el árbol usa para formar la semilla. Ese polvito amarillo o polen, casi imperceptible que está en el aire en septiembre es el que da alergia”, explicó el especialista.
Aunque suelen asociarse, la pelusa y el polen no generan exactamente el mismo efecto en el organismo.
Según Fernández Romero, los pequeños pelos de las semillas pueden producir una irritación mecánica cuando entran en contacto con las mucosas o la conjuntiva ocular. El polen, en cambio, desencadena una reacción alérgica en aquellas personas que tienen predisposición.
Entre los síntomas más habituales se encuentran la rinitis y la rinoconjuntivitis, que pueden manifestarse mediante estornudos frecuentes, congestión nasal, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.
En situaciones más severas, la inflamación puede comprometer los bronquios y provocar tos persistente, silbidos al respirar y broncoespasmo.
La elevada presencia de plátanos en el arbolado porteño, sumada a las condiciones climáticas que favorecen la dispersión del polen y al aumento de los cuadros de rinitis alérgica, convierte a esta especie en uno de los factores asociados a las alergias durante la primavera.
En ese contexto, el mapa desarrollado por Staiano permite identificar las cuadras con mayor cantidad de estos árboles y utilizar esa información para planificar los recorridos durante la temporada de mayor presencia de polen.