A nivel nacional, la proporción asciende al 42% en escuelas estatales, mientras que en las privadas desciende al 21%. Por ejemplo, en Chaco, el 49% de los estudiantes reporta haber vivido situaciones de discriminación; en Santiago del Estero, el 46%; y en La Rioja, el 45%.
El trabajo fue realizado por Argentinos por la Educación e Innovations for Poverty Action.
Por qué no alcanza la reacción de las escuelas
Amenazas, daño o robo de pertenencias, así como agresiones físicas o verbales, tanto en el ámbito escolar como en redes sociales, es el violento abanico que perciben los alumnos, de acuerdo con el informe. Frente a estos conflictos, los colegios suelen responder con intervenciones tradicionales: primero actúan los docentes o directivos y luego se informa a las familias mediante notas o reuniones.
Las autoras del informe advierten que estas acciones, aunque necesarias, no abordan las causas profundas de los problemas de convivencia. “Si bien las escuelas suelen intervenir ante los conflictos, la respuesta muchas veces es fragmentada. "Hay margen para mejorar, especialmente a través de enfoques más integrales y preventivos que involucren activamente a docentes, estudiantes y familias”, destacó Sidders, coautora del informe y responsable de políticas en Innovations for Poverty Action (IPA).
La evidencia reseñada en el documento señala que las prácticas más efectivas para mejorar el clima escolar y el bienestar estudiantil incluyen el fortalecimiento de vínculos positivos, la implementación de intervenciones socioemocionales y el fomento de la actividad física estructurada, entre otros aspectos. Sin embargo, según las autoras del trabajos, estas estrategias integrales siguen siendo poco frecuentes en las escuelas primarias argentinas.
El informe hizo referencia a lo ocurrido en las distintas provincias del país.
La experiencia internacional, según declaró a Infobae Alejandro Castro Santander, director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la UCA, demuestra que “las estrategias integrales pueden reducir la violencia en hasta un 42%. Por eso, de acuerdo con su visión, Argentina debe avanzar hacia un nuevo paradigma que reconozca cada aula como una ‘pequeña república’ donde cada voz cuenta y cada diferencia enriquece.
Para llegar a ello, el especialista considera que se deben incluir habilidades socioafectivas (empatía, asertividad, regulación de emociones y sentimientos y resolución pacífica de conflictos) en igualdad de condiciones que matemáticas o lengua, y aplicar prácticas restaurativas como círculos de diálogo y proyectos colaborativos, que transformarán las sanciones en oportunidades de reparación y crecimiento.