Las empresas aseguradoras miran más allá de la versión inicial. Actualmente, investigan a fondo una de cada tres denuncias ante sospechas de fraude. El caso protagonizado por el dueño de un auto en San Justo.
Las empresas aseguradoras miran más allá de la versión inicial. Actualmente, investigan a fondo una de cada tres denuncias ante sospechas de fraude. El caso protagonizado por el dueño de un auto en San Justo.
El hombre llegó a la comisaría y denunció que le habían robado su Volkswagen Gol Power en San Justo. Parecía un caso más, pero una cámara de seguridad permitió reconstruir la secuencia y la investigación descubrió que el auto no había sido robado como se había denunciado. Según la pesquisa, había sido entregado para su desguace y el objetivo era cobrar el seguro. El supuesto damnificado terminó imputado por falsa denuncia y tentativa de estafa.
El caso reveló un fenómeno más amplio: no paran de crecer las denuncias por robos de vehículos que despiertan sospechas y obligan a las aseguradoras a mirar más allá de la versión inicial. Las compañías ya investigan a fondo una de cada tres denuncias ante fuertes sospechas de fraude.
Según los datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación a los que accedió Popular, en el último ejercicio anual las aseguradoras recibieron 312.921 denuncias de siniestros vinculados con robos o incendios de vehículos. Fueron 81.496 robos totales, 218.757 parciales, 8.111 incendios totales y 4.557 parciales. Son unas 857 denuncias por día. Y ahí surge uno de los datos más llamativos del sector. Según la Asociación de Aseguradores Argentinos (ADEAA), una de cada tres denuncias de siniestros de automotores presenta indicios de fraude.
¿Qué hace que una denuncia empiece a no cerrar? Una cámara que contradice el relato, horarios incompatibles, movimientos del vehículo que no coinciden con lo denunciado, documentación dudosa, fotografías adulteradas o un siniestro ocurrido poco después de contratar una póliza. También pueden aparecer antecedentes de reclamos o reiteración de siniestros.
Las aseguradoras cuentan cada vez con más herramientas. Cruzan información, recurren a cámaras, geolocalización y bases de datos y utilizan inteligencia artificial para analizar imágenes y documentación. Así pueden reconstruir qué ocurrió y contrastarlo con la versión del asegurado. Pero investigar también cuesta dinero. ADEAA advierte que no todas las sospechas terminan en una pesquisa profunda: en determinados casos, el costo de reunir pruebas, realizar peritajes o avanzar judicialmente puede superar el monto del posible fraude.
Por eso, el universo de denuncias con indicios es mayor que el de los fraudes que finalmente llegan a comprobarse. El automotor concentra el 65% de los casos investigados por fraude y más del 70% de los casos sospechosos se concentra en el AMBA, según ADEAA. El fenómeno incluye robos totales y parciales, ruedas y otras piezas, y también incendios que despiertan interrogantes.
¿Qué lleva a alguien a inventar el robo de su propio auto o moto? Las motivaciones son variadas. En algunos casos aparecen problemas económicos, deudas o una necesidad urgente de conseguir dinero. Un vehículo que cuesta mantener, perdió valor, resulta difícil de vender o quedó seriamente dañado puede transformarse en el centro de una maniobra. La expectativa puede ser cobrar la indemnización.
El caso de San Justo lo muestra con claridad. La historia comenzó con un supuesto robo, pero las cámaras permitieron ponerla en duda. Lo que parecía un delito contra un automovilista terminó con el propio denunciante primero bajo investigación, luego preso por un día entero y finalmente imputado en una causa por los delitos de falsa denuncia y tentativa de estafa.
"El hombre es un trabajador común, en un momento se quebró y contó que necesitaba el dinero. Entonces, se unió con otra gente para hacer desaparecer el auto, ganar algo con el desguace y luego denunciar el robo para cobrar el seguro. La aseguradora sospechó desde el inicio, y cuando apareció el video de una cámara donde el falso ladrón abre el auto con la llave y se va en 15 segundos fue clave", contó un comisario.