Las apreciaciones de Francisco se dan en un contexto de creciente preocupación a nivel mundial y de masificación de empresas de apuestas en línea que tiene su propio correlato en Argentina, donde en julio la Iglesia ya había alertado en un documento firmado por decenas de Pastorales Diocesanas, titulado “Apostar no es un juego”, en el que se reclamaron medidas urgentes contra la ludopatía en los más chicos.
“Equipos de la Pastoral Social de distintas provincias del país queremos expresar nuestra profunda preocupación por lo que está pasando con las denominadas apuestas online. Coincidimos en que se está naturalizando una conducta muy nociva para todas las personas, para la vida en comunidad y, sobre todo, para adolescentes y niños y sus familias”, suscribieron entonces. “Los chicos apuestan hasta en los recreos”, sintetizaron.
El mes pasado, el propio Francisco se había referido al tema como una “adicción” y no como un “juego”. “Me da tristeza ver que los partidos de fútbol y las estrellas deportivas promuevan plataformas de apuestas. Eso no es un juego. Es una adicción. Es meterle la mano en el bolsillo a la gente, sobre todo a los trabajadores y a los pobres”, agregó.
Según una encuesta reciente de la Asociación de Loterías, Casinos y Quinielas de la Argentina (ALEA), “a 6 de cada 10 padres les preocupa que sus hijos apuesten online”. De acuerdo a ese estudio, la edad de inicio de los adolescentes es entre los 13 y los 17 años, y lo hacen, en su mayoría, para ganar plata: más del 65% respondieron que esa es la principal razón a la hora de apostar.