El crédito del CAF, con garantía de la Nación, financiará la primera etapa del proyecto que contempla 29 nuevas formaciones, mejoras eléctricas y un nuevo sistema de señalamiento.
El crédito del CAF, con garantía de la Nación, financiará la primera etapa del proyecto que contempla 29 nuevas formaciones, mejoras eléctricas y un nuevo sistema de señalamiento.
El directorio de CAF, el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, aprobó un crédito de US$ 145 millones para la Ciudad de Buenos Aires, con garantía del Estado nacional, destinado a financiar la primera etapa del proyecto de modernización de la Línea B de subterráneos.
La iniciativa estará a cargo de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) y contempla una inversión total de US$ 241,7 millones en esta primera fase. Del monto total, US$ 96,7 millones serán aportados como contraparte local. El objetivo es mejorar las condiciones de calidad, seguridad y sostenibilidad del transporte en uno de los principales corredores de movilidad de la Ciudad y el área metropolitana.
La Línea B es actualmente el corredor con mayor demanda dentro de la red de subterráneos porteña. Tiene una extensión de 11,8 kilómetros y cuenta con 17 estaciones, entre Leandro N. Alem y Juan Manuel de Rosas. Por sus vías circulan más de 250.000 pasajeros cada día.
Luego de casi un siglo en funcionamiento, la línea presenta distintos problemas que afectan la prestación del servicio. Entre ellos se encuentra una flota heterogénea, con coches que superan los 60 años de antigüedad y una disponibilidad operativa que oscila entre el 51% y el 69%.
Además, la Línea B utiliza un sistema de alimentación eléctrica mediante tercer riel de 600 voltios, diferente al utilizado en el resto de la red, y cuenta con un sistema de señalamiento que presenta limitaciones para responder a las actuales necesidades de operación y capacidad. Esta situación impide incrementar la frecuencia de los trenes.
El primero concentra aproximadamente dos tercios de la inversión y contempla la incorporación de 29 nuevas formaciones, equivalentes a 174 coches, con el objetivo de contar con una flota unificada. Los nuevos trenes tendrán aire acondicionado, frenado regenerativo, cámaras de seguridad, sistemas de información para los pasajeros y accesibilidad universal. Además, estarán libres de asbesto.
El segundo componente contempla la actualización de los sistemas eléctricos y de señalamiento necesarios para el funcionamiento de las nuevas formaciones. El proyecto incluye el cambio de la tensión de alimentación de 600 a 1.500 voltios, la modernización de ocho subestaciones rectificadoras y la renovación del sistema de señalamiento mediante tecnología CBTC (Control de Trenes Basado en Comunicaciones), que permitirá mejorar la seguridad y aumentar la frecuencia de circulación.
El tercer eje incluye obras complementarias, entre ellas la renovación de vías y sistemas de drenaje en sectores considerados críticos, con el propósito de aumentar la capacidad de respuesta ante lluvias intensas. También se prevé la adecuación del Taller Rancagua, donde se realizará el mantenimiento de los nuevos trenes.
“La Línea B es parte de la vida cotidiana de cientos de miles de personas que todos los días van a trabajar, a estudiar o a encontrarse con los suyos. Con este financiamiento acompañamos a la Ciudad de Buenos Aires en una transformación que se traducirá en viajes más rápidos, seguros y confortables, y en un sistema de transporte más limpio y resiliente. Invertir en movilidad urbana sostenible es invertir en productividad, en inclusión y en calidad de vida para nuestras ciudades”, afirmó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
De acuerdo con las estimaciones, los principales beneficiarios serán los usuarios habituales de la Línea B y sus aproximadamente 800 trabajadores. A su vez, los más de 800.000 pasajeros que utilizan diariamente la red de subterráneos porteña podrían verse beneficiados por una mejor distribución de la demanda y una mayor interconexión entre las distintas líneas.
Entre los resultados previstos se encuentra un aumento del 16% en la capacidad por formación, además de una reducción del intervalo entre trenes durante las horas pico, que pasaría de unos cuatro minutos a aproximadamente dos minutos y 30 segundos.
El proyecto también apunta a mejorar la confiabilidad del servicio y reducir tanto el consumo energético como las emisiones de gases de efecto invernadero.
El impacto de las obras no se limitaría a la Línea B, sino que alcanzaría al sistema de transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires, al favorecer la intermodalidad, reducir la congestión vehicular y facilitar el acceso al transporte público, especialmente para las personas con movilidad reducida.
Esta operación representa la primera fase de un programa integral de modernización de la Línea B. El proyecto contempla una segunda etapa cuyo costo total estimado asciende a US$ 183 millones, en la que CAF podría volver a participar, aunque su intervención quedará sujeta a una nueva evaluación y aprobación.