Entre ellas se contabilizan más de 71.000 viviendas y cerca de 21.000 comercios, además de 600 escuelas y 295 centros de salud afectados en distintas provincias.
La capital concentra una parte significativa de los daños: más de 31.000 viviendas y locales comerciales impactados. También resultaron alcanzadas instalaciones de asistencia, como centros de la propia Media Luna Roja, ambulancias y helicópteros, lo que complica las tareas de emergencia.
En paralelo, continúan registrándose víctimas fatales. Este domingo, al menos seis personas murieron y otras nueve resultaron heridas tras ataques contra un muelle en el sur del país y una zona residencial en el norte.
La falta de cifras oficiales actualizadas genera incertidumbre sobre el alcance real de las pérdidas humanas. Mientras Teherán mantiene un balance de más de 1.200 muertos desde principios de marzo, organizaciones independientes elevan el número a más de 3.400, con una alta proporción de civiles.
Centros de educación
La ofensiva también alcanzó objetivos educativos. Autoridades iraníes denunciaron un nuevo ataque contra la Universidad Tecnológica de Isfahán, que ya había sido blanco días atrás. A su vez, otras instituciones académicas, incluidas residencias estudiantiles y centros de investigación, resultaron afectadas en diferentes puntos del país.
El Ministerio de Ciencia de Irán aseguró que cerca de 20 centros de educación superior fueron atacados desde el inicio de las hostilidades, y denunció que estas acciones violan normas internacionales que protegen a los espacios académicos en contextos de guerra.
En este escenario, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó advertencias directas y sostuvo que universidades en Estados Unidos e Israel podrían convertirse en “objetivos legítimos”, lo que eleva la tensión y amplía el alcance potencial del conflicto.
El peligro de los rebeldes hutíes
El impacto regional también genera preocupación internacional. Desde Naciones Unidas, el enviado especial para Yemen advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor tras la participación de los rebeldes hutíes en acciones militares contra Israel. El funcionario alertó que una expansión del conflicto podría agravar aún más la situación humanitaria en la región y dificultar cualquier salida diplomática.
Con múltiples frentes abiertos y una creciente cantidad de actores involucrados, la crisis en Medio Oriente avanza hacia un escenario cada vez más complejo, donde los ataques a infraestructura crítica, como el sistema eléctrico, profundizan las consecuencias sobre la población civil y elevan el riesgo de un conflicto de mayor alcance.