España, al igual que muchos otros países europeos, atraviesa una grave crisis de vivienda, en un momento en que los precios de los inmuebles se disparan y los alquileres suben más rápido que el crecimiento de los salarios reales debido al lento ritmo de construcción de viviendas, que no logra satisfacer la demanda.
La ola de movilizaciones por la vivienda y contra los desalojos que comenzó el sábado con una multitudinaria marcha en Madrid y la instalación de un campamento de protesta en la emblemática Puerta del Sol, continuó el domingo con la confluencia masiva de la huelga educativa y se extendió este lunes a Barcelona.
La sombra del 15-M, la movilización popular más grande de las últimas décadas en España, avanza sobre el gobierno de Pedro Sánchez.
Cientos de manifestantes acamparon desde el sábado en la Puerta del Sol, en el centro de la capital, en reclamo por una nueva política de vivienda.
Reclamaron que intervengan en el mercado inmobiliario, especialmente para frenar la suba de los alquileres y frenar los desalojos.
Maricarmen Abascal, de 87 años, desalojada de su casa cuando ya no pudo pagar el aumento del alquiler impuesto por un fondo de inversión.
“Ni una Maricarmen más. Señalemos a los culpables”, se lee en el pasacalle montado por el Sindicato de Inquilinos, el colectivo que lidera las protestas.
Los manifestantes eran cerca de mil durante la noche del sábado, la mayoría jóvenes, los más afectados por los altos precios de los alquileres, que suben sin parar desde hace años, según medios europeos.
“Maricarmen es la gota que colmó el vaso, pero es un tema que va más allá de la vivienda. Los políticos no nos escuchan”, asegura una de las jóvenes del Sindicato de Inquilinos que habló en una conferencia de prensa improvisada ante los periodistas este domingo.
El plan de este colectivo era resistir precisamente hasta este martes, cuando el gobierno llevará al Consejo de Ministros el decreto Maricarmen, un paquete de medidas sobre el mercado inmobiliario que el socialismo está negociando con sus aliados.
El Sindicato de Inquilinos reclama que se incluyan contratos de alquiler por tiempo indefinido y con precios congelados, así como modificaciones en la ley que regula los alquileres temporales y por habitaciones.
También exigen la implementación de medidas para evitar otro caso como el de Maricarmen Abascal, que permanece hospitalizada y sin hogar.