ver más
14 de agosto 2026 - 19:56
Lula quiere hablar con Trump: "Si se meten en las elecciones de Brasil, van a perder"

Lula afirmó que gestiona una conversación con su par estadounidense para exigirle que Washington no interfiera en los comicios presidenciales de octubre.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este viernes que intenta mantener una conversación directa con su par estadounidense, Donald Trump, para advertirle que Washington no debe interferir en los asuntos internos del país, especialmente en las elecciones presidenciales previstas para octubre.

“Estoy intentando un contacto con él, cara a cara, para decirle que no se meta en los negocios de Brasil, especialmente en las elecciones. Si se meten, van a perder”, afirmó Lula durante una entrevista concedida a los pódcast Não Inviabilize y As Cunhãs.

ADEMÁS: México: una escopeta se disparó accidentalmente mientras era destruida

El mandatario brasileño elevó así el tono frente a la creciente tensión diplomática con Estados Unidos y aseguró que cualquier país que pretenda influir en el proceso electoral brasileño fracasará. En ese sentido, acusó a la Administración Trump de realizar movimientos para favorecer a su principal adversario político, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.

“A pesar de los traidores de la patria y de que el hermano de mi adversario vive en Estados Unidos diciendo mentiras e infamias de Brasil, vamos a derrotarlos y a defender nuestra soberanía”, sostuvo Lula, en referencia a Eduardo Bolsonaro, hermano del senador y radicado en territorio estadounidense.

Lula aseguró que nunca intervino en EE.UU.

El líder progresista remarcó que nunca intentó intervenir en las elecciones de Estados Unidos y reclamó que Trump adopte la misma posición respecto de Brasil. “No quiero una guerra. Quiero acordar una conversación para decirle que Brasil quiere tener una buena relación con Estados Unidos”, afirmó.

Lula aseguró que su Gobierno tampoco busca confrontar con otras potencias y mencionó a China, Rusia, Bolivia y España entre los países con los que Brasil pretende mantener vínculos sin conflictos. Sin embargo, volvió a responsabilizar al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, por el deterioro de la relación bilateral.

Según el presidente brasileño, el problema no es directamente Trump sino miembros de su Administración que “están construyendo mentiras contra Brasil”. Lula sostuvo que Rubio “no gusta” de Brasil ni de América Latina y lo señaló como uno de los responsables de la actual escalada.

El conflicto de los aranceles

La disputa se profundizó después de que Estados Unidos anunciara el mes pasado aranceles adicionales del 25% y del 12,5% sobre diferentes productos brasileños. Lula cuestionó los argumentos utilizados por Washington y rechazó las acusaciones relacionadas con el combate a la deforestación y la tolerancia al trabajo esclavo.

“No quiero una guerra. No tengo los aviones de Estados Unidos ni los navíos de guerra; no tengo bomba atómica. Lo que yo tengo es mi conciencia y la verdad”, afirmó. Y añadió que Brasil responderá en el terreno político y diplomático: “Con mentiras nadie le gana a Brasil y voy a vencer a Estados Unidos por el relato”.

En ese contexto, confirmó que esta semana inició el proceso para aplicar la Ley de Reciprocidad frente a las medidas arancelarias estadounidenses. El objetivo, explicó, es demostrar que Brasil “no es poca cosa” y que exige respeto en sus relaciones comerciales y diplomáticas.

Lula también reveló que otro foco de conflicto surgió por el interés de Estados Unidos en enviar a dos representantes para estudiar y cuestionar el funcionamiento de las urnas electrónicas brasileñas, una solicitud que, según relató, fue rechazada al no otorgárseles las visas correspondientes.

Por último, dejó otro mensaje a Washington al anticipar que no aceptará presiones para conceder de inmediato el plácet al nuevo embajador estadounidense designado para Brasilia. Lula afirmó que ese asunto recién será analizado después de las elecciones, en una nueva señal de que la disputa con Estados Unidos podría atravesar buena parte de la campaña electoral brasileña.