La ONU comunicó que aún se desconoce el impacto en zonas rurales, mientras continúan los rescates y la asistencia a los miles de damnificados.
La ONU comunicó que aún se desconoce el impacto en zonas rurales, mientras continúan los rescates y la asistencia a los miles de damnificados.
Mientras continúan las tareas para trasladar suministros y personal a las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que todavía no se conoce con precisión el impacto de la tragedia en las comunidades rurales y de difícil acceso.
Al menos 240 personas murieron y unas 4.000 permanecen desaparecidas, mientras los equipos de emergencia intensifican la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de los edificios que colapsaron.
Según explicó la coordinadora residente de la ONU en Colombia, María José Torres Macho, la magnitud de los daños es superior a lo estimado inicialmente y las cifras continúan modificándose a medida que se recibe información de las distintas regiones.
“Los datos que estamos comunicando ahora seguirán cambiando. La información se actualiza de manera permanente”, señaló la funcionaria.
Las principales demandas están relacionadas con refugios temporales, agua potable, asistencia médica, alimentos y elementos esenciales para las familias damnificadas. Al mismo tiempo, las tareas de búsqueda y rescate continúan siendo la principal prioridad.
La ONU también resaltó que Colombia contaba con equipos humanitarios desplegados en el país antes del terremoto, lo que permitió reaccionar con mayor rapidez ante la emergencia.
En este contexto, distintos organismos comenzaron a reorganizar sus programas para destinar recursos a las zonas afectadas. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) aporta infraestructura de almacenamiento y capacidad logística, mientras que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) utiliza herramientas de teledetección para analizar los daños y sus consecuencias sociales y económicas.
Uno de los mayores obstáculos es conocer el alcance de la destrucción en las áreas alejadas de los grandes centros urbanos.
“Tenemos más información sobre lo ocurrido en las capitales, pero sabemos menos sobre las comunidades rurales y remotas”, explicó Torres Macho.
Las autoridades y organismos humanitarios buscan ampliar el relevamiento para determinar las necesidades de esas poblaciones y garantizar que la asistencia llegue también a los lugares más aislados.
El alojamiento de emergencia representa otra de las principales prioridades para quienes perdieron sus hogares. La situación también genera preocupación por el acceso a alimentos y por la protección de los sectores más vulnerables, especialmente niños y mujeres.
Desde Naciones Unidas remarcaron la necesidad de contemplar desde el comienzo las necesidades específicas de las mujeres embarazadas y de los niños pequeños. Entre las alternativas analizadas se encuentra el envío de unidades móviles para brindar asistencia en comunidades alejadas de las principales ciudades.
El último reporte de Naciones Unidas, elaborado a partir de datos oficiales, indicó que alrededor de 5.000 viviendas sufrieron daños y que 387 quedaron completamente destruidas. Además, se registraron 61 edificios que colapsaron.
El terremoto también provocó daños en más de 550 establecimientos educativos, 24 centros de salud y 350 espacios comunitarios. A esto se suman 53 rutas afectadas, lo que dificulta el traslado de equipos de emergencia y la llegada de ayuda a diferentes regiones.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que 24 instalaciones sanitarias ubicadas en seis departamentos resultaron dañadas. El impacto más importante se concentra en el Valle del Cauca, especialmente en la ciudad de Cali.