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11 de octubre 2026 - 20:42
Tragedia en África: un naufragio dejó al menos 139 migrantes muertos

Una embarcación que transportaba a 305 personas desde Yibuti, África, hacia Yemen naufragó frente a las costas africanas. Murieron al menos 15 niños.

Una nueva tragedia migratoria conmociona a África. Al menos 139 personas murieron, entre ellas 15 niños, y otras 84 permanecen desaparecidas después del naufragio de una embarcación que transportaba a más de 300 migrantes desde Yibuti hacia Yemen, en una de las rutas marítimas más peligrosas del mundo.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dependiente de las Naciones Unidas, confirmó este domingo que el número de víctimas fatales ascendió de 109 a 139 luego de que los equipos de rescate recuperaran otros 30 cuerpos. Las autoridades advirtieron que la cifra podría aumentar debido a la cantidad de personas que todavía no fueron localizadas.

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El naufragio ocurrió durante la noche del 8 al 9 de octubre, cerca de la localidad costera de Guhere, en la región de Obock, al norte de Yibuti. La embarcación llevaba 305 personas que intentaban atravesar el golfo de Adén para llegar a Yemen y, posteriormente, continuar su viaje hacia otros países de la península arábiga.

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Sólo 82 sobrevivientes

Según los datos difundidos por la OIM, solamente 82 ocupantes lograron sobrevivir y todos los identificados son ciudadanos de Etiopía. Los primeros testimonios recogidos entre ellos indican que el barco comenzó a hundirse poco después de iniciar la travesía, aparentemente como consecuencia de la sobrecarga de pasajeros.

Entre los 109 cuerpos recuperados inicialmente se encontraban 52 hombres, 42 mujeres y 15 menores de edad, de los cuales nueve eran niñas y seis varones. Las tareas de búsqueda continúan con la participación de autoridades locales y equipos de emergencia.

"Esta es una pérdida de vidas devastadora. Nuestros pensamientos están con los sobrevivientes y las familias que perdieron a sus seres queridos o siguen sin tener noticias de sus familiares", expresó Alexandre Coissac, jefe de la misión de la OIM en Yibuti.

El organismo internacional está brindando asistencia a 64 sobrevivientes en su Centro de Respuesta para Migrantes de Obock, donde reciben atención médica, alimentación, alojamiento temporal y apoyo psicológico. También se trabaja para restablecer el contacto con sus familiares, mientras las autoridades organizan los entierros de las víctimas.

Respuesta internacional

La directora general de la OIM, Amy Pope, reclamó una respuesta internacional para evitar que tragedias similares continúen repitiéndose.

"Nadie se sube a una embarcación así a menos que crea que no existe otra vía segura", sostuvo Pope, quien advirtió que estas muertes no pueden seguir considerándose normales y pidió ampliar las alternativas legales y seguras para los migrantes.

Una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo

El naufragio ocurrió en la denominada Ruta Oriental, un corredor migratorio que conecta el Cuerno de África con la península arábiga y que cada año es utilizado por decenas de miles de personas, principalmente provenientes de Etiopía y Somalia.

Los migrantes atraviesan Yibuti y se embarcan rumbo a Yemen con la esperanza de llegar posteriormente a Arabia Saudita y otros países del Golfo, donde buscan oportunidades laborales y mejores condiciones de vida.

Sin embargo, el recorrido está marcado por numerosos peligros. Las embarcaciones suelen transportar más pasajeros de los permitidos, mientras las redes de tráfico de personas aprovechan la vulnerabilidad de quienes intentan abandonar sus países.

A esos riesgos se suman las condiciones marítimas adversas y la inestabilidad política y militar de la región. Incluso quienes consiguen llegar a Yemen enfrentan amenazas de violencia, detenciones arbitrarias, explotación y trata de personas.

Según las estadísticas de la OIM, durante 2025 más de 900 migrantes murieron o desaparecieron en esta ruta, mientras que la cantidad de personas que emprendieron el recorrido aumentó un 18%.

La presión migratoria continúa creciendo. Desde el 10 de septiembre, el organismo registró más de 20.000 movimientos de llegada a Yibuti procedentes de Etiopía, en un contexto marcado por la pobreza, la inseguridad, los conflictos armados y las consecuencias del cambio climático.

En marzo de este año, otro naufragio frente a las costas de Yibuti había provocado nueve muertes y la desaparición de 45 personas.

La Unión Africana reclamó medidas urgentes

La magnitud de la tragedia también provocó la reacción de la Unión Africana. El presidente de su Comisión, Mahmoud Ali Youssouf, expresó su "profundo pesar" por las víctimas y transmitió sus condolencias a los familiares.

Además, reclamó reforzar la cooperación regional e internacional para combatir el tráfico de migrantes, enfrentar las causas que impulsan los desplazamientos irregulares y garantizar mecanismos de migración seguros.

Youssouf reafirmó el compromiso del organismo de trabajar con los Estados africanos para proteger la vida y la dignidad de las personas migrantes, especialmente de los sectores más vulnerables, como los niños.

Mientras continúan los rastrillajes en las costas de Yibuti, la incertidumbre crece entre las familias de los 84 desaparecidos. La tragedia vuelve a exponer el drama de miles de personas que arriesgan sus vidas en el mar en busca de un futuro mejor, muchas veces a bordo de embarcaciones precarias y sin garantías mínimas de seguridad.