
Zelenski anunció que Rustem Umerov, encabezará las conversaciones de paz ras la salida de Andrí Yermak, salpicado por un escándalo de corrupción.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, decidió un giro profundo en su gabinete y en el equipo encargado de las negociaciones de paz con Estados Unidos, otros aliados occidentales y Rusia tras un escándalo de corrupción que sacudió a uno de los hombres más importantes de su administración.
El mandatario nombró a Rustem Umerov como nuevo jefe de la delegación ucraniana tras la renuncia -y presunta destitución- de Andrí Yermak, quien dejó su cargo envuelto en un escándalo de corrupción que derivó en allanamientos en su domicilio y oficinas.
Umerov, actual secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, viajó este sábado rumbo a Estados Unidos para continuar las conversaciones iniciadas la semana pasada en Ginebra, donde ambas delegaciones analizaron un plan de 28 puntos para encaminar un eventual acuerdo de paz. “La tarea está clara: definir de forma rápida y significativa los pasos para poner fin a la guerra”, expresó Zelenski en su cuenta de X, al confirmar que la delegación ya debería encontrarse en territorio estadounidense.
El reemplazo de Yermak se produjo después de que las agencias anticorrupción ucranianas allanaran su casa como parte de una investigación sobre una trama que alcanzaría al sector energético y a contrataciones estatales, incluyendo la compra de chalecos antibalas.
Pese a que inicialmente presentó su renuncia, distintos medios de Kiev señalaron que Zelenski lo desplazó formalmente. En medio del escándalo, Yermak declaró sentirse “ofendido” y aseguró que estaba dispuesto a “ir al frente”, sin aclarar cuándo ni en qué función.
La salida del funcionario, considerado hasta ahora como “el segundo hombre más poderoso del país”, tuvo un efecto inmediato en la interna política ucraniana, donde su figura generaba tensiones tanto en el oficialismo como en la oposición.
Legisladores del partido Servidor del Pueblo y referentes opositores celebraron su alejamiento, al que consideraron un paso necesario para “descomprimir” la crisis política y mejorar la imagen del Gobierno ante sus socios internacionales. “Necesitamos ser fuertes dentro del país para tener una posición fuerte fuera”, expresó David Arakhamia, jefe del bloque oficialista en el Parlamento.
Analistas y dirigentes coinciden en que la renuncia de Yermak refuerza la posición negociadora de Kiev, en momentos en que Washington insiste en acelerar un acuerdo de paz que sectores ucranianos consideran riesgoso para la soberanía del país. Oleksandr Merezhko, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, sostuvo que la medida permitirá que los socios extranjeros traten con funcionarios de “reputación intachable” y contribuya a evitar concesiones consideradas inaceptables por Kiev.
A la vez, la salida del poderoso jefe de la Oficina Presidencial deja a Zelenski más expuesto a la presión política domestica. Durante casi seis años, Yermak actuó como su pararrayos en medio de decisiones sensibles y negociaciones complejas. Ahora, el Gobierno deberá definir rápidamente a su sucesor en un listado que incluye a la primera ministra Yulia Sviridenko, al ministro de Transformación Digital, Mijailo Fedorov, y al ministro de Defensa, Denís Shmigal.
Mientras tanto, Umerov, que también fue interrogado recientemente por la Oficina Nacional Anticorrupción, intenta consolidarse como el nuevo interlocutor de Kiev ante Estados Unidos en un momento clave. La delegación ucraniana espera poder destrabar una reunión entre Zelenski y el presidente estadounidense, Donald Trump, para revisar los términos del acuerdo marco que se negocia desde Ginebra.
En paralelo, Zelenski viajará el lunes a París para reunirse con Emmanuel Macron. El encuentro buscará afianzar el respaldo europeo en medio del recrudecimiento de los ataques rusos contra infraestructura energética ucraniana y las nuevas retaliaciones de Kiev contra exportaciones petroleras rusas. Según el Elíseo, ambos mandatarios analizarán las condiciones de una “paz duradera” y posibles garantías de seguridad tras un eventual alto el fuego.
La visita coincidirá con el inicio en Francia de la “temporada de Ucrania”, un ciclo de actividades culturales destinado a reforzar los vínculos entre ambos países, al que asistirá el canciller ucraniano, Andriy Sybiha.