Ambrogetti dijo que Bergoglio "hablaba tanto de Italia que se imponía preguntarle si se sentía argentino. '¡Sí, con todas las letras!', dijo. ¿Y su lugar en el mundo? 'Buenos Aires', respondió".
La familia Bergoglio había desembarcado en Buenos Aires en enero de 1929. Venía del norte de Italia, de Portacomaro, cerca de Asti, en el Piamonte, razón por la cual los inmigrantes de ese origen fueron los más impactados aquí por la elección del papa.
"Recibimos la noticia con gran alegría y orgullo piamontés. Hubo una manifestación espontánea, con cantos. Bueno, nos juntamos todas las comunidades", dijo Néstor Eres, presidente de la Asociación Familia Piamontesa de la ciudad cordobesa de San Francisco, a 200 kilómetros de Córdoba en el límite con Santa Fe.
San Francisco, así nombrada por el mismo santo que inspiró el nombre del papa, junto con las santafesinas Rafaela y Esperanza son el corazón del asentamiento de piamonteses en la Argentina.
La entidad publicó su beneplácito en una nota en el diario La Voz de San Justo y planea fijar una placa conmemorativa en su sede, informó Eres.
La elección del Papa también emocionó a los descendientes de piamonteses que viven en Buenos Aires, según el testimonio de Mario Oliveri, tesorero de la Asociación Círculo Líber Piemont.
"¡Qué sorpresa! ¡Un piamontés! Recibimos la noticia con mucha alegría, más allá de las creencias religiosas y las cuestiones políticas", dijo.
Oliveri afirmó que Francisco "le gusta a la gente común, desde que el hombre se ha preocupado por hacer llamadas a sus amigos en su cumpleaños, por ejemplo, mientras que el otro papa, el alemán (Benedicto XVI), era muy duro, no tenía carisma".