ver más
23 de julio 2026 - 08:40
Alertan por 90 ataques de motochorros al día en AMBA

Las fiscalías de la Ciudad y el Conurbano registran cerca de 90 causas diarias por esta modalidad. Los últimos episodios evidencian una preocupante escalada de violencia y la intervención de adolescentes.

Los recientes ataques ocurridos en el partido bonaerense de Tres de Febrero volvieron a poner en evidencia la violencia con la que actúan los motochorros en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En uno de los episodios, un joven logró escapar de un intento de robo en Loma Hermosa, pero los delincuentes le dispararon cuatro veces mientras huía. Días después, también en ese distrito, un oficial de la Policía de la Ciudad fue baleado al enfrentarse con cuatro asaltantes que intentaron robarle la moto. Los dos casos reflejan una modalidad que, lejos de disminuir, mantiene en julio un promedio cercano a los 90 hechos diarios registrados en las fiscalías de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.

Las estadísticas surgen de las causas ingresadas en los departamentos judiciales del Área Metropolitana, donde los robos cometidos por delincuentes que se movilizan en motocicletas continúan ocupando un lugar central entre los delitos contra la propiedad. Si bien las características de cada expediente varían, los investigadores coinciden en que la violencia empleada por estas bandas aumentó en los últimos años y que el uso de armas de fuego es cada vez más frecuente.

El caso ocurrido en Loma Hermosa tuvo como víctima a un joven que fue interceptado por dos motochorros cuando circulaba por una calle del barrio. Al advertir el intento de robo, aceleró para escapar, pero los delincuentes comenzaron a perseguirlo y efectuaron al menos cuatro disparos. Toda la secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad y el video se viralizó rápidamente por la crudeza de las imágenes. A pesar del ataque, la víctima logró ponerse a salvo y no sufrió heridas.

El segundo episodio también ocurrió en Loma Hermosa y tuvo como protagonista a un oficial de la Policía de la Ciudad que circulaba en su motocicleta por la Ruta 8. Según la investigación, cuatro delincuentes intentaron interceptarlo para robarle el vehículo. El efectivo se identificó y respondió con su arma reglamentaria, lo que derivó en un intenso tiroteo. Durante el enfrentamiento recibió un disparo, aunque logró sobrevivir, mientras que los asaltantes escaparon antes de la llegada de los patrulleros.

ADEMÁS: Asesinaron de 13 puñaladas a un ingeniero argentino en Madrid

Para fiscales e investigadores, ambos ataques exponen un patrón que se repite en distintos puntos del AMBA. Las bandas suelen actuar en parejas o pequeños grupos, se desplazan en motocicletas de baja cilindrada, muchas veces robadas o con patentes adulteradas, y eligen víctimas que circulan en motos, bicicletas o incluso automóviles detenidos en semáforos. La rapidez de desplazamiento les permite concretar el asalto y abandonar la zona en pocos minutos.

Otro aspecto que preocupa es la facilidad con la que estos grupos cruzan de una jurisdicción a otra. En pocos minutos pueden desplazarse entre la Ciudad y el Conurbano utilizando corredores como la avenida General Paz, la Ruta 8, Camino Negro o la Ruta 3, lo que dificulta tanto la prevención como la investigación de los hechos.

Especialistas en seguridad sostienen que la utilización de armas de fuego dejó de ser una excepción para convertirse en una constante. En muchos casos, los delincuentes disparan aun cuando la víctima no ofrece resistencia o incluso cuando ya logró escapar, como ocurrió en el ataque registrado en Tres de Febrero. Esa escalada de violencia incrementa el riesgo de que los robos terminen con personas heridas o fallecidas.

Las cifras que manejan los investigadores indican que, entre la Ciudad de Buenos Aires y los municipios del Conurbano, ingresan alrededor de 90 causas por día vinculadas con esta modalidad delictiva. El volumen de expedientes confirma que los motochorros continúan siendo una de las principales preocupaciones en materia de seguridad y que el fenómeno se mantiene con niveles elevados pese a los operativos y controles desplegados en distintos puntos del AMBA.

En ese contexto, los dos violentos episodios ocurridos en Tres de Febrero funcionan como una muestra de un problema mucho más amplio. La combinación de movilidad, sorpresa y uso de armas convierte a los motochorros en una de las modalidades delictivas más difíciles de prevenir y en una de las que mayor sensación de inseguridad genera entre quienes transitan diariamente por las calles de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.