La mayoría son adictos que recibían pagos en dosis y viajes "gratis" al exterior. Cuál era el rol del exlíder de la barrabrava de Independiente en la organización narco.
La mayoría son adictos que recibían pagos en dosis y viajes "gratis" al exterior. Cuál era el rol del exlíder de la barrabrava de Independiente en la organización narco.
Más de 100 personas fueron utilizadas como "mulas" por la organización que terminó con Pablo "Bebote" Álvarez detenido. El número expone una de las claves del negocio que rodea a las barras bravas: además de contar con un importante caudal de compradores, disponen de mano de obra para trasladar la droga. La investigación apunta a una red que combinaba dos rutas internacionales: cocaína desde Bolivia y droga de diseño (MDMA) desde España.
"El negocio de los barrabravas alrededor de las canchas de fútbol es enorme. Tienen un caudal muy grande de compradores y cuentan con mano de obra para trasladar la mercancía. Es un negocio que no se mira y no se toca, pero que hoy es una de las actividades más importantes dentro de los clubes", sostuvo Claudio Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina. Para el especialista, "Bebote no es un jefe narco, pero claramente logró meterse en el negocio de las drogas y ocupa un lugar importante en la organización".
La investigación comenzó en junio pasado, cuando en Ezeiza fueron detectados 12 litros de MDMA líquido llegados desde Barcelona, ocultos en envases de aceite de oliva. El hallazgo permitió avanzar sobre una estructura que, según la causa, contaba con numerosas personas para transportar los cargamentos.
La utilización de "mulas" permitía mantener separados a los transportistas de los responsables de la operación. Los primeros quedaban expuestos a los controles y podían ser detenidos, mientras quienes organizaban los envíos permanecían detrás de escena. La cantidad de viajeros involucrados revela, además, una estructura con capacidad para reemplazarlos y sostener el circuito. "La investigación ya tiene acreditado que muchas mulas son personas adictas, a quienes les pagaban con droga y, obvio, con esos viajes a Europa. Por cada mula, además, hay un barra que también viaja y sigue de cerca la operación", contó Izaguirre.
La ruta española tenía una particularidad: el MDMA llegaba en estado líquido y era disimulado dentro de productos de consumo cotidiano. El aceite de oliva servía para ocultar el cargamento y dificultar su identificación. El procedimiento fue clave para reconstruir la operatoria.
Pero la red no se habría limitado a las drogas sintéticas. Según la pesquisa, también existían conexiones con Bolivia para el ingreso de cocaína a la Argentina. La combinación de ambas rutas muestra una estructura que podía recurrir a distintos proveedores y circuitos de abastecimiento según la sustancia que buscaba introducir y distribuir.
Los investigadores realizaron 27 allanamientos en distintos puntos del país, en territorio bonaerense y Salta. Fueron detenidas 11 personas y se secuestraron drogas, dinero, vehículos y teléfonos celulares. El análisis de los dispositivos permitió reconstruir comunicaciones y movimientos.
En ese entramado aparece Álvarez, exjefe de la barra brava de Independiente. La investigación sostiene que su participación no habría sido circunstancial. Los investigadores le atribuyen conocimiento sobre la operatoria y un papel dentro de la organización, además de contactos vinculados con la compra y distribución.
Su peso dentro de la barra aparece como un elemento relevante. La capacidad de reunir personas y disponer de una red de colaboradores es una herramienta para trasladar droga sin exponer a los principales responsables. En ese punto, el dato de las más de 100 "mulas": no describe sólo la cantidad de viajeros utilizados, sino la capacidad de una estructura para sostener la operatoria.
La Justicia busca determinar quiénes ocupaban los distintos niveles de la organización, quién financiaba los viajes y cómo se distribuían las sustancias una vez ingresadas al país. La hipótesis es que detrás de los envíos descubiertos en Ezeiza existía una estructura con capacidad para operar en diferentes rutas y con distintos tipos de droga.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el vínculo entre las barras bravas y el narcotráfico. La investigación aún debe establecer el alcance de esa relación, pero la logística ofrece un dato contundente: más de un centenar de personas fueron utilizadas para transportar la mercancía, mientras quienes tomaban las decisiones permanecían alejados de los controles.