Celia Ramírez se trasladó desde Chaco hasta el Congreso de la Nación con la expectativa de llevar a juicio al sindicado autor del "homicidio simple" de Maximiliano Cabaña cuando viajaba en moto y fue chocado

Una discusión callejera, una agresión, una persecución de una moto hacia otra y una maniobra intencional para provocar un siniestro vial, con final trágico. Ocurrió en la madrugada del 29 de septiembre de 2018 en las calles de la ciudad chaqueña de Villa Angela y le costó la vida a Maximiliano Sergio Cabaña, un chico de 18 años, aunque la posterior investigación del caso derivó tanto en la detención del sindicado autor de este "homicidio simple", como en la nulidad de su prisión preventiva y consecuente liberación. La familia de la víctima aún espera que la causa sea elevada a juicio y allí establecer las responsabilidades, aunque las respuestas no llegan y mucho le temen a la invisibilización que lleva al olvido, la impunidad.

En medio de cierta desesperanza por no ver avances en el expediente, a pesar de haber reclamado hasta ante el Tribunal Superior de Justicia de Chaco, Celia Ramírez, mamá de Maxi Cabaña, se sintió convocada por otra familia que también se encuentra atravesada por el dolor de la pérdida de su hijo y viajó a Buenos Aires para participar del acto frente al Congreso Nacional por Justicia por Fernando Báez Sosa. "Estuve entre esa multitud, donde cada uno expresó su historia personal, aunque todos parece que estuviéramos esperando lo mismo, que los que tienen que actuar lo hagan como corresponde. No pude abrazar a esos padres, mucho me hubiese gustado, porque estamos unidos en el reclamo de Justicia por Fernando, como el de justicia por mi Maxi, justicia por nuestros hijos", sostuvo la mujer, en diálogo con POPULAR.

Según los testigos, todo sucedió cuando junto a varios amigos salieron de una fiesta de cumpleaños en el predio de La Rural de Villa Angela y se subieron a dos motos para regresar al pueblo, hasta que al llegar a una esquina del barrio Villa María se cruzaron con Ramón Sebastián Barrios (28), que iba en la suya del tipo cross junto a su novia. Allí, Cabaña hizo un comentario sobre el aspecto físico de este joven que provocó un enojo, seguido por algunos insultos, en un incidente que parecía terminar pronto. Pero siguió, con un desenlace tan fatal, como inesperado.

Hubo una persecución inicial y cuando alcanzó a la moto de la víctima, este joven lo agredió con un golpe en el rostro. Y luego de separarse para cerrar este episodio, un "reencuentro" a las pocas cuadras, que generó un nuevo cruce y otro escape a toda velocidad que, en esa oportunidad, si derivaría en una "encerrona". Y la caída de la que conducía Maximiliano Cabaña, quien falleció en el lugar por las graves heridas sufridas, mientras su amigo Martín López sufrió lesiones de consideración y tuvo que ser internado en un hospital, en una recuperación que demandó varios días.

"Esto no fue un accidente", exclamaron, por entonces, Celia Ramirez y Sergio Cabaña, los padres de la víctima, apoyados en las declaraciones de los testigos, de los chicos que acompañaban a su hijo y en ciertas imágenes de las cámaras de seguridad públicas de Villa Angela. "Esta claro que la actitud de Barrios, tras su reacción, fue la de perseguir, golpear y presionarlo hasta que se caiga. Hasta que no lo vio muerto, no lo dejó", señalaron los familiares de la víctima

El joven que provocó este siniestro vial permaneció prófugo durante dos semanas, hasta que fue localizado y detenido, para ser procesado con prisión preventiva, a solicitud del fiscal Sergio Ramón Ríos, quien intervino en la investigación del hecho. Sin embargo, a fines de diciembre de 2018, la jueza de Garantías Yolanda Alvarenga dictó la nulidad de esa medida y Barrios (conocido como "Chanchín") quedó en libertad, en una determinación que no fue notificada a las partes. La familia Cabaña recurrió esa decisión y la Cámara de Apelaciones de Resistencia no se expidió, sólo requirió "más información".

Por lo tanto, la causa quedó estancada, pese a las promesas de la Fiscalía de presentar una nueva apelación, para lograr que el expediente sea elevado a juicio, bajo la carátula de "homicidio simple y lesiones graves". "Maxi tenía apenas 18 años y lo mataron a la salida de una fiesta, como a Fernando Báez Sosa. Era un pibe solidario y estudiaba Licenciatura en Criminalística en la Universidad Nacional del Nordeste, tenía todos sueños y sus anhelos por delante. Le quitaron la vida y nos destrozaron la nuestra. Por eso queremos que la Justicia actúe y condene al culpable de este crimen, que no fue un accidente".

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