La cartera encabezada por Pablo Quirno reaccionó tras la decisión del gobierno de Lula da Silva de retirar su embajador en Buenos Aires y reducir su vínculo con el país al nivel de encargado de negocios.
La cartera encabezada por Pablo Quirno reaccionó tras la decisión del gobierno de Lula da Silva de retirar su embajador en Buenos Aires y reducir su vínculo con el país al nivel de encargado de negocios.
La Cancillería argentina publicó este martes por la noche un comunicado en respuesta a la decisión del gobierno brasileño de retirar su embajador en Buenos Aires y reducir el nivel de la representación diplomática bilateral al nivel de encargado de negocios.
"La República Argentina toma nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Gobierno de la República Federativa del Brasil, y lamenta su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas", señaló el texto de la cartera a cargo de Pablo Quirno.
"En estos últimos años -puntualizó la Cancillería-, se produjeron numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. En todos esos casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático. Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy".
Por último, el Palacio San Martín reafirmó que "las relaciones entre los Estados deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno".
"La política exterior argentina continuará guiándose exclusivamente por la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino", concluyó.
La crisis diplomática se originó durante una visita del presidente Javier Milei a San Pablo, donde apoyó al candidato de ultraderecha Flávio Bolsonaro y se refirió en duros términos hacia su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien tildó de “ladrón, corrupto y presidiario”, y añadió que salió de la cárcel “por un error administrativo”.
Por su parte, Lula califico como una “payasada” la presencia de Milei en el acto de Bolsonaro (hijo del ex presidente Jair Bolsonaro) y, al mismo tiempo, advirtió que no iba a tolerar la intromisión de dirigentes extranjeros en las elecciones de su país, previstas para el 4 de octubre.
La decisión de las autoridades brasileñas es casi inédita, y además de afectar el vínculo con la Argentina -su principal socio comercial a nivel sudamericano-, también impactaría en el Mercosur.