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20 de agosto 2026 - 16:54
La CGT y las CTA reclamaron en el Ministerio de Economía por el endeudamiento familiar

Las centrales obreras y organizaciones sociales se movilizaron para hacer visible una crisis de morosidad que afecta a 5 millones de familias, según cálculos privados en base a datos oficiales.

Manifestantes de la CGT, las dos CTA y la UTEP y otros movimientos sociales se concentraron en las puertas del Ministerio de Economía, en el marco de una marcha contra el endeudamiento familiar y la morosidad récord. Finalmente presentaron un comunicado.

El reclamo se fundamentó en un contexto de deterioro del acceso al crédito. De acuerdo con datos del Banco Central (BCRA), la tasa de incumplimiento en préstamos a hogares alcanzó el 12,7% en junio de 2026, frente al 2,5% registrado en octubre de 2024. Además, 5,1 millones de personas acumulan atrasos superiores a 90 días, según destacó la consultora Analytica en base a datos publicados por el Banco Central.

"El endeudamiento es una política de gobierno. Hoy movilizamos al Ministerio de Economía contra un modelo que empuja a las familias argentinas a endeudarse para comer, pagar el alquiler y sostener los servicios básicos. Basta de usura", sostuvo la CGT en su cuenta de X.

Jorge Sola, secretario general de la CGT, estuvo presente en la marcha y habló con la señal TN: “Marchamos al Ministerio de Economía a mostrar esta pandemia de endeudamientos que está atravesando a la ciudadanía argentina. Efectivamente, no es un asunto entre privados, es una responsabilidad de la política económica del Gobierno”.

“El endeudamiento lo produce el proyecto político del gobierno, efectivamente tienen la responsabilidad”, remarcó.

“Estamos reclamando que abran la discusión en el salario mínimo vital y móvil para llevar a un salario de un trabajador que supere la canasta básica de pobreza, que está por encima de los 600 mil pesos”, explicó sobre las medidas que están tomando desde el sindicato.

Debido a que las columnas marcharon hacia la sede ubicada sobre Hipólito Yrigoyen al 250, en las inmediaciones de Plaza de Mayo, se produjeron interrupciones totales y parciales en el perímetro delimitado por las avenidas Paseo Colón, Leandro N. Alem, Av. de Mayo y Belgrano, afectando de manera directa el recorrido del metrobús y los accesos desde la zona sur del conurbano hacia el microcentro.

El comunicado

El equilibrio macroeconómico debe incluir una solución al endeudamiento y la morosidad de familias y Pymes y reactivar la producción y el consumo y poner en marcha la economía real.

La situación económica está golpeando cada vez con más fuerza a las familias trabajadoras y también a las empresas que producen y generan empleo. A la caída de los ingresos y el deterioro del consumo, se le suma el costo elevado del endeudamiento que sufren familias y PYMES que está haciendo que cada vez sea más difícil llegar a fin de mes, pagar las cuotas y sostener las actividades productivas.

El crecimiento de la mora financiera formal ya sea a través del sistema bancario u otros canales financieros, es el reflejo de una economía que está perdiendo capacidad de ahorro, de consumo y de producción. Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo.

Mucho más complejo aún es el escenario de aquellas familias que, imposibilitadas de acceder al crédito a través de canales formales, se ven obligadas a recurrir a vías informales de financiamiento, incluso para poder cubrir sus necesidades básicas, y son víctimas de intereses usurarios exponiéndose a situaciones más dramáticas aún.

Frente a esta situación, es necesario que las políticas públicas atiendan esta problemática que agrava aún más la crisis socioeconómica. La posibilidad de refinanciar las deudas, extendiendo los plazos y reduciendo transitoriamente la presión de las cuotas, puede permitir que las familias recuperen capacidad de consumo y que las empresas puedan sostener su producción. El objetivo es liberar recursos para volver a poner en marcha ese círculo virtuoso que une ingresos, consumo, producción y empleo.

La discusión es todavía más profunda. Una economía no se recupera solamente cuidando el sistema financiero. Se recupera cuando los trabajadores tienen ingresos que les permitan consumir, cuando las empresas tienen mercado y actividad para producir y cuando esa producción genera trabajo.

La deuda de las familias y de las empresas no puede analizarse separada de la caída en los niveles de actividad económica.

Por eso, una política de refinanciación debe ser entendida como parte de un debate mucho más profundo e importante: cómo recuperar el poder adquisitivo, el consumo, la producción y el empleo.

Porque si los trabajadores no pueden consumir, las empresas no pueden vender. Si las empresas no venden, no producen. Y si no producen, se pierde empleo.

La salida no puede ser un programa económico que solamente atienda los índices macroeconómicos, el ajuste permanente y al que le cierren las cuentas financieras. Se debe enfocar también en políticas de estímulo a la economía real, la que pone en marcha la capacidad instalada, la actividad económica y el consumo.

La sociedad argentina demanda y necesita una economía que posibilite que vuelvan a cerrar las cuentas de las familias trabajadoras, de las empresas y del país. Para lograrlo, es necesaria la urgente puesta en marcha de un programa económico que estimule la inversión productiva y el crecimiento con una matriz económica diversificada y multisectorial para lograr la trilogía virtuosa del desarrollo, la producción y el trabajo.

Frente a este cuadro de situación, exigimos:

Cumplir con la función de regulación del BCRA respecto a los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales y todo medio susceptible de endeudamiento con personas físicas.

Analizar la situación de endeudamiento de las Pymes que compromete su capital de trabajo y amenaza la continuidad de su actividad poniendo en juego las fuentes de trabajo.

Puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas que atienda el alarmante nivel de morosidad, incluyendo niveles de tasa acordes a la evolución de los ingresos.