En ese marco, insistió en que el desarrollo económico debe traducirse en mejoras concretas para la población y pidió que el crecimiento también alcance a quienes atraviesan mayores dificultades.
Un mensaje sobre la democracia y los límites del poder
Otro de los ejes centrales del discurso estuvo vinculado con la convivencia democrática y las responsabilidades de quienes ejercen funciones públicas.
"Quien ejerce la autoridad tiene el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad", afirmó León XIV, al recuperar conceptos de la encíclica Pacem in terris, de Juan XXIII.
El Papa sostuvo que la democracia constituye una herencia que debe ser protegida y señaló que su fortalecimiento requiere disposición para escuchar, cuidado en el uso de la palabra y voluntad de alcanzar acuerdos.
Convivir con diferencias
En esa línea, destacó que las sociedades deben aprender a convivir incluso cuando existen diferencias profundas entre sus integrantes.
"La autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio, cuando sabe mirar más allá de lo inmediato y cuando pone sus capacidades al cuidado de aquello que pertenece a todos", manifestó.
También remarcó que los pueblos pueden avanzar cuando sus diferencias dejan de convertirse en motivos de enfrentamiento y pasan a ser oportunidades para el diálogo y el encuentro.
La preocupación por los jóvenes y la desigualdad
Durante su intervención, León XIV dedicó un apartado especial a las dificultades que enfrentan las nuevas generaciones para desarrollar sus proyectos personales y profesionales.
"Argentina posee muchos recursos humanos; hacer fructificar esas riquezas exige prestar atención a los jóvenes", señaló.
En ese sentido, lanzó una de las advertencias más contundentes de su discurso: "Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes tienen que abandonar sus tierras para realizar sus sueños".
El Pontífice también reclamó fortalecer la educación y garantizar una mayor atención a los adultos mayores y a las personas con discapacidad, al considerar que el desarrollo de una sociedad no puede medirse únicamente mediante indicadores económicos.
El recuerdo de Francisco y el vínculo con la Argentina
León XIV inició su mensaje con un homenaje a su antecesor, el papa Francisco, y destacó el profundo significado de visitar el país donde Jorge Bergoglio comenzó su trayectoria religiosa.
"Durante doce años la Iglesia universal escuchó la voz de un pontífice argentino que llevó consigo, en la memoria y en el corazón, los lugares, las personas y la fe que aquí recibió", recordó.
"Hoy recorro el camino inverso y vengo a la patria donde el papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con toda la Iglesia", agregó.
El Santo Padre también repasó la construcción histórica de la Argentina, marcada por la convivencia entre pueblos originarios, generaciones nacidas en el territorio e inmigrantes que encontraron en el país un nuevo hogar.
Destacó la capacidad de la sociedad argentina para superar momentos difíciles y sostuvo que ninguna generación comienza a construir una nación desde cero, sino que recibe una herencia que debe preservar y enriquecer.
Con un mensaje centrado en la justicia social, el diálogo democrático y la responsabilidad política, León XIV cerró su primera intervención pública en el país con un llamado a colocar la dignidad humana en el centro de las decisiones económicas y gubernamentales.