El jugador de la Selección Argentina se sometió a un tratamiento para cambiar la imagen de su rostro, por completo.
El jugador de la Selección Argentina se sometió a un tratamiento para cambiar la imagen de su rostro, por completo.
Julián Álvarez hoy es uno de los jugadores que más resuena en la Selección Argentina y en el mundo entero por generar el "pasaporte" a que el equipo local llegue a la semifinales del Mundial 2026. Pero más allá de su destacada perfomance deportiva, el jugador de fútbol supo llevar su disciplina y constancia, también, al cuidado de su imágenes.
En los últimos años, Julián se sometió a un tratamiento estético para combatir un pronunciado acné presente en gran parte de su rostro, y en e último partico que Argentina enfrentó a Suiza, dejó en evidencia los resultados, mostrando un rostro impecable. El joven deportiva, con mucho futuro por delante, va generando logros profesionales como así, también, personales.
Las fotos del antes y del después hablan por si mismas. Porque años atrás, a jugador apodado "la araña" se lo podía ver con unas visibles marcas en su cara producto de un severo acné, puntos rojos en distintas zonas del rostro y hasta cicatrices y manchas, producto de la abundante presencia de granitos.
Álvarez se sometió a una terapia regenerativa de la estética de su cara, siendo una de las zonas corporales con más visibilidad para cualquier, más considerando que el está expuesto ante miles de personas que lo ven en un estadio y las transmisiones televisivas y por youtube que llegan a millones.
Más allá de la terapia regenerativa a la que Julián se expuso sesión a sesión de forma presencial y con cuidados cotidianos, el deportista de elite también tuvo que aprender técnicas para mantener su rostro a resguardo de los rayos UV durante los minutos de partido y de entrenamiento debajo del sol, algo que colaboró mucho al cuidado de la salud de su piel.
“Los resultados no son magia. No es buena suerte. No es poder tener mucho dinero... fundamental la voluntad y el compromiso del paciente para lograr los resultados esperados. “Con el Juli tenemos un gran ejemplo de lo que es la perseverancia y la responsabilidad de hacer bien un tratamiento, y no abandonar cuando todo parece que está perfecto. Seguir siempre las indicaciones médicas y de nuestro lado acompañar y buscar que esto sea lo más llevadero y disfrutable posible. Para así mantener todo buen resultado”, compartió, la especialista en dermatología que lo trató, a través de un posteo en redes sociales.